Un plan de vida
A lo largo de la vida nos topamos con incidentes de distinto tipo, de los que ignoramos el origen. De lo único que podemos estar seguros es de la capacidad que tenemos hoy para “ponernos las pilas” y salir adelante.
Con determinación y un poco de esfuerzo, estamos capacitados para revertir cualquier situación que nos disguste.
Entonces es como si el Universo conspirara a nuestro favor: cuando le enviamos las señales adecuadas de que las experiencias vividas ya no nos satisfacen y las queremos cambiar; comienzan a surgir coincidencias y -como en un rompecabezas- cada pieza ocupa su lugar.
No se trata de pedirle auxilio al cielo y sentarse cruzado de brazos. Más bien el secreto consiste en elaborar por escrito un plan de vida: ¿qué deseo para mí a partir de ahora? ¿Cómo quiero estar en los próximos 3 meses? ¿A dónde pretendo llegar en 1 año? Expresando punto por punto todo lo que necesitamos, sentimos como si desatáramos un nudo y un aire fresco nos inundara.
A la mayoría nos falta todavía mucho por acomodar en nuestras vidas, cambiemos. Dejemos atrás lo que no nos sirve. No permanezcamos solos. Juntémonos con conocidos, con los seres queridos, con los que comparten a diario nuestra vida, y elaboremos pequeños planes de cambio en común.
Tenemos que aprender a confiar.
Forjemos hoy la realidad que deseamos.
Imaginemos la abundancia
Conectémonos con la abundancia. Intentemos comprender su naturaleza: que todo está puesto en esta vida para nuestro provecho, para que lo utilicemos sabiamente y nos beneficiemos con ello.
Tratemos de entender que la abundancia es inherente al ser humano. Lo que verdaderamente nos corresponde es la abundancia. Es el resultado de nuestras acciones y pensamientos lo que nos priva.
Las situaciones que vivimos son el producto de nuestras propias creaciones mentales previas.
Estamos forjando nuestro futuro con cada una de las elecciones que hacemos hoy.
Si padecemos alguna carencia, tendríamos que realizar una creación mental que nos lleve a solucionarla en el futuro cercano. Comencemos.
Imaginemos con lujo de detalles todo lo que nos hace falta o nos gustaría tener.
Ahora comencemos a actuar con confianza. Repitámonos seguido que muy pronto llegará a nosotros todo lo que necesitamos.
La vida es un intrincado juego de causas y efectos y nadie escapa de ello. Revisemos cada una de nuestras actitudes: si dejamos de hacer planes por miedo; si en lo profundo no nos consideramos merecedores de algún bien… Los mandatos de carencia que forjaron en nosotros nuestros padres, el grado en que apreciamos nuestras propias capacidades…
Tomemos conciencia de que fuimos creados con un cuerpo y una mente poderosos. Trabajemos en ello.
Marta Susana Fleischer


