8.300 toneladas de plástico que llegaron para quedarse

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Imaginemos el Empire State, a este lo multiplicamos por 25.000, ese es el peso de todo el plástico producido por el hombre en los últimos 65 años: 8.300 toneladas. Del total del plástico producido solo el 9% se recicla, un 12% es incinerado y el 79% se acumula en vertederos y espacios naturales, océanos sobre todo. Y podemos pensar, bueno, pero todo ese plástico se ha ido degradando, pero no. «Es de plástico» es símbolo de descartable, barato y de baja calidad. En nuestras manos el plástico dura poco pero en el planeta está para quedarse: el 80% del plástico que producimos desde su invención sigue intacto en nuestro ecosistema, ya no tiene forma de botellas, o bolsas pero en partículas pequeñas, microplásticos, se mantiene imperturbable. Según lo que se sabe, si dejáramos de producir plástico hoy, por un siglo más seguiríamos en compañía del plástico. «Hay tanto residuos de plástico en el mundo que podrían cubrir un país como Argentina» explico Roland Geyer, un investigador de la Universidad de California. 





De reciclarse correctamente una misma botella podría reutilizarse hasta 20 veces sin que el material pierda sus cualidades. Sin embargo el 90% de los plásticos que hemos tirado a los océanos no han sido reciclados ni una vez, y al ritmo que vamos recién en 2060 podríamos reciclar todo el plástico que producimos hoy, pero si continúa esta tendencia en 2050 habrá más toneladas de plástico en los océanos que de peces. 

Se estima que 10 millones de toneladas terminan en los océanos cada año. Las tortugas no distinguen entre una bolsa de plástico y una medusa, ingieren bolsas que producen bloqueos internos y las matan; los sorbetes se les clavan, las bolsas atrapan peses y aves. Los pedazos de plástico se cubren de algas, por el olor engañan y parecen comida, al ingerirlo lastiman sistemas digestivos o los intoxican. Un tercio de los peces capturados en Reino Unido tenían plástico, lo que indica que los humanos ya lo están consumiendo también. Se sabe que está presente en el agua y en los suelos. Cuál es el efecto de la ingesta de microplásticos aún no es sabido pero las autoridades de seguridad alimentaria en Europa llevan varios años advirtiendo que los microplásticos tienen un gran potencial contaminante. 

Hay intentos de reemplazo con plásticos biodegradables, pero estos solo de degradan en condiciones muy específicos (plantas industriales de compostaje) y se producen con alimentos, producir suficiente cantidad implica empeorar la crisis alimenticia o deforestar aún más. Además, si se mezclan con plásticos comunes en el proceso de reciclado, comprometen el resultado final, con lo cual ponen en riesgo el reciclaje de los plásticos que ya producimos masivamente. También hay investigaciones con bacterias específicas que podrían consumir el plástico y convertirlo en sustancias inocuas, pero aún no se ha desarrollado. La crisis de los plásticos es ahora.

La única solución viable es reducir el consumo de plásticos, pensar que tenemos empaques indestructibles para elementos perecederos parece ridículo pero es la norma. En Estados Unidos por ejemplo un ciudadano utiliza en promedio 365 bolsas de plástico al año, mientras que en Dinamarca cada habitante usa 4 bolsas por año. En el caso de la polución por ejemplo, son las grandes industrias quienes producen gases y químicos contaminantes y son las principales responsables. El 40% de los residuos plásticos son de envases de botellas, bandejas, bolsas, paquetes de galletitas, cosas que consumimos todos los días. Las empresas deberían empezar a cambiar sus empaques, pero como consumidores, debemos reducir nuestro consumo de plástico, elegir marcas con envases biodegradables y ayudar a que todo lo posible se recicle. El ejemplo de Estados Unidos y Dinamarca nos muestra que reeducar y reducir es posible. Desde el lugar de consumidores:

• Decir que No a una bolsa de plástico.

• Usar envases recargables: llevar un tupper o un termo.

• Si solemos comer fuera de casa tener cubiertos para no usar los de plástico.

• Comprar un paquete más grande en vez de varios chicos.

• Si compramos fruta elegir la que no está envuelta en plástico.

Hay muchas cositas que podemos hacer, y una vez que empezamos a prestar atención cambia todo. Cuidar nuestro planeta es cuidarnos, cuidar a las próximas generaciones y proteger a las otras especies con las que convivimos.

Catalina Llarín – CONVIVIR

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