Un balance del año: Homeopatía veterinaria

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Diciembre es un mes de balance, de reflexión. Este fue un año bastante complicado: la economía, la incertidumbre, tanto en nuestro país como en el mundo. La homeopatía viene recibiendo ataques de varios frentes, posiblemente debido al problema económico. Como dijo hace un tiempo el presidente de la academia de medicina de Estados Unidos cuando a principio del siglo XX prohibió a la homeopatía. “Los médicos homeópatas son gente respetable y no tengo nada contra ellos, pero se metieron en mi bolsillo”. Al mal tiempo buena cara. Si ladran es porque estamos cabalgando. A pesar de todas las contras seguimos remando, creciendo y aprendiendo. Voy recordando casos que tuve este año que me marcan el camino. 

En enero vino Pedro, un perro Dálmata con una parálisis del tren posterior. Producto de una hernia de disco y un manejo desacertado con corticoides y tramadol que agravaron su cuadro, provocando una infección urinaria importante, ya que el corticoide aumenta la emisión de orina y la parálisis no permitía que orinara voluntariamente, además de bajar sus defensas y modificar el metabolismo. Pudimos desintoxicarlo, dejar que el mismo cuerpo se acomodara, se equilibrara y luego permitiera que los remedios homeopáticos y la kinesiología pudieran actuar. Su propietaria Ana, fue una ayuda fundamental en la recuperación de Pedrito. Poco a poco fue ganando fuerzas y al mes ya estaba caminando y orinando a voluntad. Hoy puedo decir que está curado. Se tiene que cuidar y seguir con sus gotas homeopáticas, pero ya casi es un perro normal. 

Catalina es una gata tipo europeo, que llegó muy mal, con sus riñones casi sin funcionar, con su uremia altísima y la creatinina que nos marca el estado de los riñones por las nubes. Flaquita, deshidratada, casi no comía. Su remedio de base era Phosphorus: su afectuosidad, su búsqueda de afecto, de compañía era su marca en el orillo. El Phosphorus homeopático la fue equilibrando, la fórmula Riñón trabajó para que sus riñones vuelvan a funcionar y bajara su uremia, la fórmula antianémica estimuló a su médula ósea para que haga turnos extras en la fabricación de glóbulos rojos. Además de hidratarla con su Ringer con lactato y las vitaminas y minerales necesarios. Poco a poco Cata fue recuperándose. Hoy está con su tratamiento de mantenimiento, su suero subcutáneo dos veces a la semana. Ana aprendió a pasárselo ella misma en su casa, es lo mejor, porque evita el stress del traslado a la veterinaria. Le hacemos un pequeño curso para enseñar a los propietarios a dar inyecciones o pasar suero. El verse involucrados en la curación de sus animalitos es fundamental para la cura. Esa energía positiva que da la participación en el tratamiento, las intenciones que ponen cada vez que preparan y dan las gotas homeopáticas da un plus importante. 

Recuerdo también a Casimiro con su Fibrosarcoma a cuestas, que venía recidivando. Es un tumor inducido por los excipientes de algunas vacunas. Se da principalmente en gatos, pero también puede darse en perros. Es de crecimiento rápido e invasivo, se puede operar pero generalmente vuelve y vuelve, cada vez con mayor fuerza y potencia. Aquí me vino muy bien un curso de oncología homeopática que hice con el Dr Ángel Minotti que me dio una lista grande de remedios para diferente tipo de cánceres y de formas de desarrollo de esos cánceres. Cada caso es diferente aunque tenga la misma enfermedad. Lo que debemos aprender es el concepto y tener a mano las diferentes herramientas. Pues bien, esas herramientas funcionaron muy bien con Casimiro, porque le preparé una fórmula especial que viene tomando desde entonces. Lo operé una semana luego de comenzar el tratamiento, para que sus defensas estuvieran bien alertas el día de la operación. Ya pasaron seis meses y (cruzo los dedos) no ha vuelto. Por supuesto que no todos los casos son tan exitosos, pero siempre la homeopatía ayuda y mucho a mejorar la calidad de vida. 

En este repaso rápido del año me viene a la memoria Jana, una Bull Terrier,.  La pobre de Janita, tenía una dermatitis profunda y generalizada terrible, casi no había parte de su blanco cuerpo sin lesiones purulentas, que sangraban y supuraban. Ella se la bancaba estoicamente y su dueño hizo todo a su alcance para tratarla. Venía de una historia de baños especiales, de todo tipo de antibióticos, dietas, ungüentos etc. Una hora de interrogatorio y estudio homeopático me llevaron a prescribirle Pulsatilla 30CH cinco gotas diarias. Al comienzo fue sacando todo para afuera: más supuraciones, mas sangrado, hasta tuvo una diarrea. El pobre dueño estaba desesperado y yo estaba contento. Una de las tareas más difíciles que tenemos los homeópatas, es convencer al propietario o guardián del animal a tenernos confianza, a bancarse esta etapa de agravación y exoneración porque es el indicio que vamos por buen camino, que ese remedio que le dimos, es el correcto y está haciendo su trabajo. A pesar que no tiene materia, que para muchos es solo agua, está estimulando energéticamente a los puntos más profundos para lograr que el mismo organismo desande el camino de su enfermedad para ir al camino de la sanación. Un mes después ya estaba equilibrada, sus lesiones más estables, se sentía mucho mejor, los baños, mas espaciados daban mejores resultados. Tres meses llevó hasta que su piel y su pelaje volvieron a la normalidad. Hoy tiene de vez en cuando algún granito o parche caliente pequeño que se cura sólo, pero Jana es una perra feliz al igual que su dueño y su veterinario. 

Tengo un montón de casos más, pero para muestra basta un botón. Hoy estamos recibiendo muchas consultas por perros y gatos con terror a tormentas y petardos, en nuestra nueva página web www.homeovet.com.ar hay consejos para ellos. 

Feliz año para todos y todas. 

Hasta la próxima. Salud y alegría

Por MV. Jorge S. Muñoz
Médico veterinario homeópata
www.homeovet.com.ar  @homeovetmunoz

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