Somos naturaleza y seguimos un calendario ancestral
Llega diciembre y para la mayoría que vive en occidente sienten una invasión de emociones de “finiquitud”, de término y ansiedad. Sin embargo nuestro hemisferio sur está en pleno reverdecer, comienzan al atardecer los aromas de los tilos, los jazmines y las calles se llenan de dulzores. Claro que en el hemisferio norte comienza el solsticio de invierno con la noche más larga del año y suele aparecer por todos lados un señor de barba blanca que se viste de rojo y anda con animales típicos de aquellas latitudes, Sin embargo por estas latitudes todo está reverdeciendo, vemos colores por donde mires, es el momento de preparar la tierra para nuestra siembra, de ver los primeros brotecitos. Momento para andar descalzos, sintiendo el latir de nuestra pachita en plena fertilidad, son las épocas de lluvias, se acerca el verano. Desde la cultura andina, el 21/12 se celebra el Kapak Raymi que coincide con el solsticio de verano, se honra al sol, que se encuentra en su mayor esplendor como dador de vida.
Descolonicémonos, que nuestro sentir vaya coincidiendo cada vez más con otro calendario más certero a nuestros lugares de pertenencia, con consciencia.
Hasta la próxima, y no se olviden… seamos felices, tomemos yuyitos y hongos, guardemos semillas y leamos libros.






