Desmitificando los alimentos

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Lo que solemos preguntar en nuestras consultas, después de determinar los síntomas más importantes es qué come nuestro paciente… y nos encontramos con estas respuestas: pero si yo como sano… yogur con granola,…, o:  no tomo desayuno porque no tengo tiempo y después como fruta… y en el almuerzo… bueno, a veces lo salteo…o como algo rápido sin salir de la oficina….,  a la tarde, como tengo hambre, algunas barritas ligth sin gluten…,pero por la noche…entonces tomo una buena sopa de crema de vegetales en sobre y le agrego 1 huevo, día por medio, porque me dá miedo el colesterol!!… y luego como un plato con verduras hervidas, sin aceite y con un trozo de carne a la plancha, que compro en el súper, envasada al vacío… No como postre pero sí tomo una taza de alguna infusión digestiva o para el hígado sin azúcar… y como estoy tan cansado, me acuesto en seguida… a pesar de comer tan liviano muchas veces me despierto de noche con acidez o con molestias digestivas…

Por supuesto, esto no es lo que sucede habitualmente…, pero lo quiero poner como ejemplo de cuán importante es conocer no sólo lo que comemos sino también cuándo y cómo lo hacemos!!

Para hacer una alimentación sana es necesario considerar no sólo la composición de los alimentos, sino en qué horarios comerlos, cuál es la mejor combinación, si masticamos o no -hay casos en que, por malformaciones dentales, por falta de piezas, por apuro o por costumbre- no se mastica bien: por eso tenemos que tener presente que la alimentación comienza en la boca!!

Veamos qué es alimentarse: por definición, alimentarse es muy parecido a nutrirse, sin embargo hay muchas diferencias: los alimentos los usamos para provocar una sensación placentera, para “llenar” el estómago, para disfrutar de su sabor, pero no nos interesa mucho si cubren o no las necesidades de “nutrientes” de cada una de nuestras células.

Entonces tendríamos que relacionar estas dos palabras: alimentos: sabrosos, gustosos, “ricos”, que nos remiten muchas veces a los platos que nos preparaban las abuelas…

Y nutrientes: moléculas químicas que nos aportan energía, permiten el crecimiento y desarrollo de las células, previenen la enfermedad y cuidan de nuestra salud.

Actualmente muchos de los alimentos no nos sirven para nutrirnos, y es por esa causa que hay un aumento de las enfermedades crónicas: obesidad, diabetes, problemas intestinales, enfermedades auto inmunes y oncológicas, etc., que se deben en gran parte a las alteraciones que han sufrido los nutrientes que deberían tener los alimentos y que se han transformado en estos últimos cincuenta años en meras moléculas químicas, incapaces de ser utilizadas como verdaderos nutrientes ya que carecemos de las enzimas necesarias para poder aprovecharlos.

Por qué engordamos?

La respuesta a esta pregunta nos permite entender el párrafo anterior: sabemos que la obesidad se debe en parte a la cantidad de alimentos que comemos a lo largo del día, alimentos que contienen en su mayor parte, glutamato monosódico, abreviado GMN.

El GMN es un excitante químico del sabor presente en la mayor parte de los alimentos industrializados y de larga duración, que estimulan el deseo de comer -apetito- aumentándolo hasta en un 40%!!.

La persona no puede dejar de comer, y la comida se deposita como tejido adiposo… pero, claro, se   comen comidas dietéticas –es decir con otros químicos: edulcorantes, bajos en grasas y azúcares, sin calorías…todas estas palabras son sinónimos de químicos…y sin embargo el cuerpo no puede volver a recuperar la apariencia anterior.

Por qué necesitamos aumentar el sabor utilizando químicos?

Porque las cocciones industriales que se utilizan: calor intenso, microondas, congelación o guardas prolongadas en el freezer,  hacen que se destruyan esas pequeñas moléculas que se encargan de llevar el olor y el sabor a las mucosas nasales y bucales: las comidas ya preparadas y congeladas por un tiempo prolongado no tienen sabor ni olor, no estimulan la secreción de las enzimas digestivas y las digestiones no se hace o se hacen mal, y por lo tanto tenemos distensiones abdominales, gases, acidez, eructos, dificultades en el tránsito intestinal con constipación, etc.

Eso no sucede con las comidas preparadas en casa y aunque estén congeladas, la cocción, los ingredientes, el cuidado en la preparación, utilizando, ahora sí, alimentos completos… podríamos decir también, el amor que ponemos en la preparación es distinta, y por lo tanto, podemos utilizar el freezer como un elemento que nos ayuda en la elaboración de las comidas diarias… pero con cuidado, ya que tenemos que descongelarlas…

Para descongelar lo mejor es dejar el recipiente en la heladera hasta la noche, y luego calentar la comida en una sartén o cacerola de acero o vidrio con tapa, o enlozada o de teflón cuyos revestimientos estén intactos; no usar el microondas porque altera los nutrientes.

Como lo demuestran las últimas investigaciones sobre este  tema, la vuelta a una alimentación más nutritiva puede ser la solución para la grave epidemia de enfermedades crónicas que estamos padeciendo a nivel mundial.

Por Dra. Elva Albetinazzi
Asoc. Arg. de Médicos Naturistas
www.aamenat.org

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