Cómo sobrevivir a las fiestas siendo vegano?

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Diciembre. Se acercan las Fiestas y con los preparativos retornan los recuerdos. Desde la bruma, una y otra vez vuelven a la memoria aquellos encuentros familiares, alrededor de una larga mesa.
Y junto con ello veo las manos hacendosas de la Tía Marta, con su famosa preparación: capelettis con verdura y seso o con ricota, que empezaba a preparar tres días antes de la fecha! Y los complementaba con una salsa de tomate que ponía a cocinar muy lentamente, durante horas. Nadie dudaba de que esa era la única comida que nos reunía a todos. Fui creciendo así. Aceptando como propias las comidas tradicionales, convencida que eran las que me gustaban…
Los recuerdos se van esfumando y el presente se despliega con otras realidades, otras posibilidades.No sólo las preparaciones de la tía Marta son impensables sino que es probable que en este nuevo encuentro descubrimos que ya no podemos comer todos lo mismo, como en los viejos tiempos…
Y esa espera ansiosa de antaño por la llegada de las Fiestas puede hoy estar acompañada de un sentimiento contradictorio: por un lado, querer abrazarnos con nuestros seres queridos pero, al mismo tiempo, desear que no llegue el momento de sentarnos a la mesa… Quienes hemos elegido un cambio en nuestra alimentación y decidimos ser veganos recibimos permanentemente cuestionamientos, advertencias por nuestra salud o críticas que, para quienes no están preparados, afectan y mucho.
Qué hacer entonces? Dejamos de compartir o buscamos cómo lograr aceptarnos unos y otros?
Antes de continuar y lograr esbozar alguna propuesta, quisiera detenerme y tratar de responder a algunas preguntas y ver si podemos pensar juntos.
Por qué no aceptan nuestra elección? Es lo primero que nos preguntamos cuando decidimos cambiar.
¿Por qué tanta crítica o tantas bromas acerca de que comemos verduritas o pasto?
Y aquí me permito dar una primera respuesta y proponer cambiar los sujetos.
Por qué no pensar que somos nosotros quienes damos el mensaje de que no aceptamos la comida tradicional de los otros? Que al cambiar nuestras elecciones, abandonamos el grupo, salimos de lo establecido y somos vistos como los que cuestionamos su forma de alimentación.Por qué no ver que, sin proponernos, también estamos criticando…
Si reaprendemos a mirar la realidad del otro, del que se aferra a lo tradicional y cuestiona, tal vez nos encontremos con otra cosa: con el miedo al cambio.
Los chinos nos muestran que cambio se escribe con dos ideogramas: crisis y oportunidad.
Para muchos, cambiar la alimentación es vivida como una verdadera crisis.  Sienten que les falta lo conocido, no conocen otros caminos más que los que transitaron siempre.
Para otros, para quienes decidimos dar el salto, es una oportunidad de crecimiento.
Y volviendo a nuestra elección, hagamos otra pregunta: cómo se llega a Ser vegano?
Podemos esbozar muchas razones: por amor a los animales, por nuestra salud, por entender las consecuencias de una alimentación tóxica…
Pero por sobre todo, es el resultado de un cambio de conciencia que lleva a una sutilización de todos los niveles de nuestro Ser, como seres holísticos que somos.
Elegir ser vegano entonces está al servicio de nuestra evolución y parte de la misma es relacionarnos amorosamente con todos los que nos rodean.
Entonces, estas fiestas pueden ser el gran desafío para encontrar modos de aceptarnos en la diversidad y de entender que se trata de distintos niveles de conciencia.
Y demostremos con nuestro ejemplo que no estamos en veredas diferentes.  Que se trata solamente de una elección externa diferente porque internamente estamos unidos por el Amor.

Una posible propuesta
Para quienes, entonces, adherimos a una alimentación vegana es el momento de confiar en que podemos encontrar y ofrecer preparaciones posibles para todos.

Qué hacer entonces?
Desafiar nuestros temores, que los tenemos, al rechazo y sentir que estas próximas fiestas nos invitan a ser creativos, inclusivos.
La clave es: sorprender.  Mostrar que la comida vegana de ninguna manera es fea y sin gusto!
Les cuento que en mi caso descubrí lo atractivo y práctico que resulta dejar que cada uno se arme su propio plato.  Para ello pongo en una mesa panes integrales o galletas de arroz con pastas o mayonesas varias, por ejemplo de berenjenas, lentejas turcas, garbanzos, castañas de cajú… o lo que en el momento se me ocurra.
Acompaño con ensaladas variadas, cereales solos o condimentados y preparaciones que puedan comerse con la mano, para evitar cubiertos.
Pero no dejo de personalizar y agrego algo de carne o pescado para Juan o para María… porque es mi manera de mostrarles mi Amor.
Si me invitan, trato de pensar en qué puedo hacer que guste a todos y siempre termina siendo para muchos una verdadera y real sorpresa!

Y para terminar

Es importante recordar que el cambio que realizamos al Ser veganos no es sólo de lo que comemos.  Se produjo un cambio de todo nuestro Ser, caso contrario no hubiera sido posible.
Por eso.  Brindemos en estas Fiestas por la Paz y el Amor, iluminemos todo lo que nos rodea y hagamos sentir que compartir y disfrutar no es un imposible!

Juana Tucci
Directora de IATENA

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