Con la llegada del frío, resurgen las infecciones respiratorias leves: resfríos, gripes, dolor de garganta y tos. Aunque muchas veces se perciban como inevitables, existen hábitos cotidianos que pueden ayudarnos a prevenirlas y a transitar mejor esta época del año.
Ventilar los ambientes a diario, incluso en invierno, es clave para reducir la circulación de virus en espacios cerrados. A esto se suma la higiene frecuente de manos,
especialmente al volver de la calle, y evitar tocarse la cara sin previo lavado. Dormir bien también cumple un rol central, ya que el descanso regula la respuesta inmune. Una alimentación variada, rica en frutas, verduras y grasas saludables, junto con una adecuada hidratación, contribuye a mantener las mucosas en buen estado. La actividad física regular fortalece el organismo, mientras que reducir el estrés y evitar el humo del tabaco completan este enfoque preventivo.
En este contexto, el propóleos vuelve a ocupar un lugar destacado en los botiquines naturales. Se trata de una sustancia resinosa que las abejas recolectan de brotes y cortezas, y utilizan para proteger la colmena de microorganismos. Su composición es compleja: contiene flavonoides, ácidos fenólicos y compuestos con actividad antioxidante,
antibacteriana y antiviral. Diversos estudios sugieren que puede colaborar en la respuesta inmune y en la reducción de la carga microbiana en las vías respiratorias superiores.
Su uso puede ayudar a disminuir la duración de los síntomas del resfrío y atenuar molestias como la irritación de garganta. ¿Cuándo empezar a usarlo? Idealmente, ante los primeros síntomas o en períodos de mayor exposición, como cambios de estación, ambientes cerrados o momentos de mayor estrés. Su efecto resulta más útil en las etapas iniciales.
En cuanto a los formatos, existen varias opciones. Los sprays bucales permiten una acción directa sobre la garganta. Los jarabes, especialmente combinados con miel, aportan efecto calmante y resultan prácticos en cuadros de tos. Los caramelos para chupar prolongan el contacto con la mucosa, mientras que las gotas ofrecen mayor concentración y versatilidad de uso, aunque su sabor puede ser intenso.
Como todo recurso natural, no está exento de precauciones: puede generar alergias en personas sensibles a productos apícolas. No se recomienda en menores de un año y conviene consultar con el médico en caso de embarazo o enfermedades crónicas.
El propóleos tiene un lugar válido dentro del cuidado de la salud respiratoria. En cuadros gripales, su uso debe acompañarse siempre de medidas básicas como el descanso, la hidratación y la consulta médica cuando corresponda.
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