Acción individual vs. Grandes industrias

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¿Sirve para algo que yo recicle si las industrias son las que generan la mayor parte de la contaminación?

Que esto sea una pregunta resulta altamente positivo ¿por qué? Porque sabemos que las industrias a nivel internacional son las responsables del daño a nuestro ecosistema. Que se haya planteado la pregunta es resultado de que alguien ha ido a exigir a otra persona que recicle, que separe su basura o que tenga conciencia ecológica y en un intento de refutar esta exigencia se ha ido a buscar información sobre las fuentes de contaminación. 

Separar nuestra basura, evitar consumir plásticos de forma excesiva, cambiar nuestros focos a LED para reducir el consumo de energía, son todas acciones que parecen mínimas pero son las pequeñas maneras que tenemos de apoyar una causa y generar conciencia en otras personas. Hoy en día hay una cierta condena social a aquel que niega el cambio climático, que derrocha el agua y los recursos, ese es un triunfo de aquellos que hace años intentan generar conciencia sobre el reciclado, la contaminación, la desforestación, las energías sustentables, etc. 

Este negacionismo del que hablamos paraliza la acción. Implica aceptar que el cambio climático es real pero niega toda solución posible ¿Energía renovable? Muy cara ¿Autos eléctricos? No hay la infraestructura necesaria ¿Economía circular? Una utopía económica ¿Reducir las emisiones? Afectaría a nuestra economía y forma de vida. Este negacionismo es lo más funcional para que esas empresas culpables de la contaminación puedan seguir haciendo como hasta ahora sin necesidad de cambiar sus modos de producción contaminantes. 

La acción colectiva, la presión de la sociedad entera es la única capaz de generar grandes cambios, sino miremos la historia. Ninguna empresa que hasta ahora haya conseguido rédito económico con su forma de producir va a decidir de un día para otro invertir en hacer más sustentable su industria. Tener claridad mental en cuanto a lo real y urgente del cambio climático es el antídoto más poderoso contra el negacionismo. Y la acción individual es un primer paso para disipar las dudas y actuar colectivamente. Qué consumimos, a quienes votamos, el ejemplo que damos a nuestros pares, a los más chicos, a los más grandes, todo genera efectos. 

Es cierto que quedarse con la acción individual no es suficiente, no alcanza con separar nuestra basura, comprar un par de productos con paquetes de papel madera y etiquetas que dicen “cuidemos el planeta”. No alcanza con dale a nuestra vida un greenwashing porque esa es otra forma de negacionismo. Las acciones individuales deben estar puestas al servicio de la acción colectiva. Debemos desde nuestro cotidiano comenzar conversaciones incómodas como esta ¿sirve algo de lo que hago? Generar preguntas, ser ejemplo, influenciar a aquellos que nos rodean, romper el silencio y las actitudes pasivas frente al cambio climático. Construir conciencia en la sociedad lleva a que cada vez más personas se comprometan a nivel colectivo, exijan a aquellos que pueden tomar decisiones, pidan modificaciones legales, protesten y que aquello que es “normal” cambie.

Catalina LLarín /CONVIVIR

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