Un decreto es un pensamiento, un deseo, que sale de nosotros investido de poder, crea una forma mental y se une con vibraciones afines en su camino multiplicándose, hasta volver acrecentado a quien lo manifestó. Los decretos se repiten 3 veces, una para el cuerpo, una para el alma y una para el Espíritu.
Decreto para acomodar las energías
Todo está bien. Yo estoy en paz.
Estoy en paz conmigo, con mi cuerpo y con mis asuntos.
Yo estoy en paz con mi mundo.
Invoco a Dios en mí, para que se manifieste.
Que Dios se manifieste en mi cuerpo, en mis asuntos y en mi mundo.
Invoco al Orden Divino, deseo que todo se acomode según el Orden Divino.
Acepto el Orden Divino en mí y en mis asuntos.
Acepto que el Orden Divino se manifieste en todo este mundo.
Me propongo vivir en paz. Ver al otro como una extensión mía.
Deseo contribuir a la paz.
Acepto que todos somos Uno.
M.S.F




