Cuando una harina se va, ¿queda un espacio vacío?

Cómo nos duele el tema de «las harinas»! ¿No? Es que se ha demonizado la palabra harina englobando cualquier tipo de harina bajo la misma categorización.
Lo cierto es que, en realidad, la harina que nos hace daño es la harina refinada (blanca), desprovista de la cáscara del grano (conocido como salvado) así como el germen (núcleo interior del grano). Lo que queda de esta manera es, básicamente almidón desprovisto de fibra.
Lo nocivo de consumir una harina que pasó por este proceso lo podemos explicar de esta manera. Si tomamos en cuenta que la fibra alimentaria tiene la propiedad de enlentecer la absorción de los carbohidratos, evitando la subida brusca de azúcar en sangre, es claro que retirar la fibra convierte al alimento en un carbohidrato de absorción rápida, con la consecuente subida abrupta del nivel de azúcar. Este fenómeno dispara una producción elevada de insulina: hormona encargada de que el azúcar de la sangre pase a las células para que éstas la conviertan en energía. Mantener niveles altos de insulina en forma constante aumenta las posibilidades de que nuestro organismo genere resistencia a la insulina, abriendo la puerta al desarrollo de la diabetes de tipo 2, entre otras enferme – dades metabólicas y crónicas.
Existen, sin embargo, otros tipos de harinas que aportan nutrientes, son integrales y no producen el mismo daño que la harina refinada. Podemos enumerar las más comunes:

Harinas con gluten (consumir con cautela, aun no siendo celíacos): Trigo integral; Espelta; Centeno; Cebada; Avena (adquiere gluten por contaminación cruzada). Harinas sin gluten, de legumbres, cereales o pseudo-cereales: Sarraceno; Amaranto; Quínoa; Maíz; Arroz; Garbanzos; Lupino; Arvejas.

Harinas sin gluten y low carb, aptas para dieta cetogénica: Almendras; Nueces; Maní; Coco; Lino; Chía; Sésamo; Girasol. Y cualquier semilla que se pueda moler. En las dietéticas y comercios naturistas encontrás la mayoría de estas harinas. También podrías fabricarlas en tu casa si contás con un procesador de alta poten cia. Podés usarlas de a una por vez o bien combinarlas entre sí.

¡Qué maravilla abrir el abanico y descubrir tantas opciones! Te invito a poner manos a la masa y experimentar. Vas a ver que tu cuerpo te dirá “gracias”!

Vero Groppa
Asesora en Dietética y Nutrición Natural Coaching personalizado – Talleres Comunidad @vueltanatural

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