Otras alternativas al azucar

Además de estas opciones, existen otras fuentes naturales para endulzar. Una de ellas es la miel, sobre la cual expresa Scolnik: «Es un alimento orgánico, vivo y no una sustancia muerta como el azúcar industrial. La miel, en lugar de robar, aporta al organismo: calcio que nutre y fortalece los dientes y los huesos; hierro que enriquece los glóbulos rojos de la sangre evitando la anemia; aceites esenciales y balsámicos que desinfectan y tonifican las vías respiratorias; ácido fórmico que es un poderoso antiséptico; vitaminas que son sustancias indispensables a la salud; fósforo que es un tónico para el sistema nervioso; glucosa, fructosa, diastasas, dextrina, albúminas, etc. La miel puede sustituir al azúcar en todas sus aplicaciones, aunque es obvio que la cocción destruye enzimas y vitaminas».

La principal fuente natural de azúcares son las frutas, siempre mejor si consumidas frescas, pues además de la fructosa y minerales aportan enzimas y vitaminas. También pueden utilizarse numerosas frutas secas (pasas de uva, dátiles, higos, peras, duraznos, damascos, ciruelas, arándanos, etc.) donde la evaporación del agua permite mayores concentraciones de azúcares y por tanto intensos sabores dulces naturales.

Nuestra autóctona algarroba es otra interesante alternativa endulzante, ya que su harina es muy rica en fructuosa y muy versátil en su aplicación. Se puede agregar a masas, panificados, líquidos y postres, a los cuales aporta dulzor y el particular sabor chocolatado. Con la harina de algarroba se elabora el ancestral patay, una especie de turrón muy dulce, nutritivo y digestivo, que no tiene adición alguna de azúcares.

Otra fuente de azúcares y un redituable reemplazo de los snacks a base de sacarosa, son las semillas -crudas o tostadas- como: girasol, nuez, maní, almendra, castaña de cajú, nuez de pecán, castaña de pará, sésamo, etc. Combinan bien con las frutas secas y un ejemplo son los tradicionales y nutritivos bombones de higo y nuez.

Es muy saludable habituar a los niños al consumo de frutas secas y semillas en lugar de caramelos, chocolates y golosinas. Además de beneficiar su estado general de salud, lograremos que redescubran los verdaderos sabores naturales, cada vez mas «tapados» por los saborizantes sintéticos producidos con químicos para nada inocuos y en muchos casos hasta cancerígenos.

Para los diabéticos existe también un endulzante natural que a su vez reduce la tasa de azúcar en sangre. Nos referimos a la yerba dulce (Stevia rebaudiana) que entrega su poder endulzante a través de infusión en líquidos calientes, sin aportar hidratos de carbono ni los perjuicios de los edulcorantes sintéticos. Esta hierba ve potenciado su efecto cuando se la asocia a otras hipoglucemiantes como la pezuña de vaca, la higuera y el sarandí blanco. La yerba dulce se ofrece en hierba, extracto líquido integral o polvo.

Es interesante comprobar que pueden elaborarse exquisitos productos (dulces, bombones, galletitas, etc.) prescindiendo del azúcar blanco, reemplazándolo por el mascabo integral, la miel, las frutas secas, la harina de algarroba o la yerba dulce. Se obtienen así nuevos sabores y altos valores nutricionales.

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