La enfermedad celíaca (EC) es una afección crónica, sistémica y autoinmune que se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten, un conjunto de proteínas presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (identificados comúnmente por la sigla TACC). Cuando una persona con predisposición genética ingiere gluten, su sistema inmunitario reacciona atacando la mucosa del intestino delgado. Esto provoca la inflamación y atrofia de las vellosidades intestinales, las cuales son responsables de absorber los nutrientes necesarios para el cuerpo. La alteración de la absorción de los alimentos conlleva malnutrición del individuo celíaco. Actualmente, el único tratamiento efectivo para la EC es seguir una dieta estricta sin gluten de por vida.
La información científica actual tiende a otorgar a la microbiota intestinal (el conjunto de microorganismos, principalmente bacterias, que habitan en nuestro intestino) un rol importante tanto en la prevención como en la predisposición a enfermedades del tracto digestivo incluyendo la EC. Dentro del conjunto de bacterias intestinales beneficiosas para el ser humano, se encuentran los probióticos. Éstos al ser ingeridos, o estar presentes en suficiente cantidad, producen un efecto beneficioso sobre la salud de las personas. Aunque los probióticos lácticos son los más conocidos actualmente por sus beneficios a la salud, su sensibilidad al entorno digestivo puede impedir que lleguen activos al intestino. En contraste, los probióticos esporulados del género Bacillus, tales como el Bacillus subtilis DG101 (Kyojin), presentan una mayor resistencia y estabilidad frente a estas condiciones.
Incorporar probióticos esporulados podría representar una alternativa prometedora para mejorar la calidad de vida de las personas con celiaquía, más allá de la dieta estricta sin gluten. Esto se debería al menos a dos factores, por un lado, Bacillus subtilis DG101 ayuda a recomponer la eubiosis (equilibrio) de la flora intestinal para ayudar a una mejor digestión y tolerancia a los alimentos; y además Bacillus subtilis DG101 produce natoquinasa, una proteasa que ha demostrado su capacidad para degradar (al menos in vitro) a la gliadina, principal proteína del gluten causante de los síntomas y malestares de la enfermedad celíaca.
Lic. Cecilia Leñini
DT kyojin S.A.





