VASTU SHASTRA: El Yoga de las casas
El verano llega con una expectativa bastante clara: descansar. Aflojar rutinas, bajar el ritmo, dormir un poco más, vivir con menos apuro. Sin embargo, a muchas personas les pasa lo contrario: están de vacaciones, pero no logran relajarse del todo. El cuerpo sigue tenso, la cabeza no se apaga y el cansancio continúa.
En muchos casos, la respuesta está en mirar el lugar donde estamos descansando. Porque la casa no es solo un contenedor: es una energía, algo que afecta a quienes la habitan.
Así lo entiende el Vastu Shastra, un conocimiento milenario de la India que observa cómo la orientación, la distribución, la luz y los elementos influyen en nuestro bienestar físico, emocional y mental. Sin ser algo rígido o esotérico, el Vastu propone algo muy simple: que la casa esté alineada con la naturaleza y con quienes la habitan. Y el verano es un momento ideal para hacerlo.
Con más luz, más calor y más tiempo en casa, cualquier desorden o exceso se siente el doble. Pero también es la estación perfecta para aligerar, soltar y renovar.
Te comparto 8 consejos prácticos para armonizar tu casa en verano y ayudar a que el descanso llegue de verdad.
1. Ventilá todos los días, aunque sea por poco tiempo
La ventilación es uno de los gestos más simples y a la vez más poderosos. En verano, el calor y la humedad se acumulan, y con ellos también cierta sensación de pesadez. Abrir ventanas a primera hora de la mañana o al atardecer permite que el aire circule y renueve el ambiente. Según el Vastu, el aire en movimiento ayuda a que la energía no se estanque y favorece una sensación general de frescura y vitalidad. Incluso unos pocos minutos de ventilación consciente pueden cambiar por completo cómo se siente la casa.
2. Observá lo que está a la vista
No se trata de ordenar todo, sino de reducir el exceso visual. Las superficies cargadas generan estímulos constantes y dificultan el descanso, aunque no seamos plenamente conscientes de eso. Mesas, mesadas y estantes suelen llenarse de objetos que no usamos a diario: en verano, liberar esos espacios hace que la casa se sienta más liviana, más fresca y más amable.
3. Prestá especial atención al dormitorio
El dormitorio es el espacio donde el cuerpo se entrega al descanso, y por eso merece una mirada especial. Revisá qué objetos rodean la cama, qué colores predominan y qué sensaciones aparecen al entrar. Sacar papeles, pantallas, elementos de trabajo o exceso de decoración ayuda a que el espacio invite a dormir mejor. Un dormitorio equilibrado favorece la recuperación física y mental, algo clave durante el verano, cuando el calor puede afectar la calidad del sueño.
4. Cambiá textiles pesados por opciones más livianas
Las telas también tienen un impacto directo en cómo se siente un espacio. En verano, los textiles pesados acumulan calor y generan sensación de carga. Es recomendable guardar mantas gruesas, cortinas oscuras o alfombras muy densas y reemplazarlas por opciones más livianas y claras refresca la casa de inmediato.
5. Definí un espacio solo para descansar o no hacer nada
No todo en la casa tiene que ser productivo o funcional. Tener un rincón destinado simplemente a estar, leer, tomar algo fresco o mirar por la ventana es un gran apoyo para el descanso. Puede ser una silla cómoda, un sillón, el balcón o una galería. Los espacios creados con una intención clara ayudan a que la energía se ordene y a que el cuerpo entienda cuándo es momento de pausar.
6. Ordená la entrada de la casa
La entrada es el primer contacto con el hogar y marca la transición entre el afuera y el adentro. Si ese espacio está cargado, oscuro o desordenado, el cuerpo no termina de relajarse. No hace falta que sea perfecta, pero sí clara y amable. Quitar objetos innecesarios, mejorar la iluminación o sumar un elemento agradable cambia mucho la experiencia.
7. Usá la luz de manera más consciente
La luz influye directamente en nuestro estado de ánimo y en el sistema nervioso. Durante el día, aprovechar la luz natural ayuda a mantenernos más activos y presentes. Por la noche, bajar la intensidad de las luces y elegir tonos más cálidos prepara al cuerpo para el descanso.
8. Escuchá cómo te hace sentir tu casa
Más allá de cualquier consejo, esta es la clave principal. Detenete y preguntate cómo te sentís en cada ambiente, eso dará mucha información. ¿Te da calma, incomodidad, cansancio, frescura? Cuando escuchamos esas sensaciones, las decisiones sobre qué cambiar o ajustar se vuelven mucho más claras.
Armonizar la casa en verano no implica grandes obras ni cambios drásticos. Se trata de sintonizar el hogar con el ritmo de la estación y con lo que hoy necesitás vos. Muchas veces, el cansancio no viene solo del trabajo, sino de vivir en espacios que no acompañan. Y el verano, con su energía expansiva, nos da la oportunidad de darnos cuenta. Quizás el verdadero descanso no empiece cuando nos vamos de viaje, sino cuando volvemos a casa y sentimos que ahí también podemos respirar.






