Vitamina C: funciones fisiológicas y efectos de la suplementación

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La ingesta diaria recomendada para la vitamina C (también llamada ácido ascórbico) es de 90 mg/día para hombres y de 75 mg/día para mujeres mientras que el límite de ingesta máxima  diaria se ha establecido en 2000mg. Si bien la suplementación con vitamina C no debería usarse para reemplazar un alto consumo de frutas y vegetales, puede ser beneficioso para la salud de algunos individuos y bajo ciertas circunstancias a lo que se suma la ventaja de ser un producto relativamente de bajo costo y de baja toxicidad. Entre los efectos fisiológicos y las acciones de la vitamina C podemos citar.

Función inmune: La alta concentración de vitamina C en los leucocitos (glóbulos blancos) y el rápido descenso que se produce en la concentración plasmática y en la de los leucocitos durante estados de estrés y de infección sugieren un rol auxiliar de la vitamina C en los mecanismos de inmunidad. Hay alguna evidencia que indica que la vitamina C puede tener actividad antiviral, incluso la aplicación tópica de vitamina C en pacientes con infecciones por virus del Herpes simples disminuye la duración de las lesiones. La suplementación con vitamina C puede reducir la severidad de los síntomas del resfrío y si bien este efecto ha sido motivo de debate y controversia por muchos años, hoy hay bastante evidencia que las altas dosis de vitamina C son efectivas para dicho propósito. En estudios clínicos se comprobó que pacientes mayores hospitalizados con infecciones respiratorias agudas y que recibían 200 mg/día de vitamina C tenían síntomas más leves que aquellos que recibían placebo. La vitamina C destruye la histamina. El efecto antihistamínico puede contribuir a la acción profiláctica que tiene la suplementación con esta vitamina  en asmáticos.

Ateroesclerosis: La arteriosclerosis comprende un grupo de desórdenes caracterizados por el adelgazamiento de la pared arterial con la resultante pérdida de elasticidad. La oxidación y los niveles plasmáticos de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) han sido implicadas en la aparición de ateroesclerosis. Se ha observado que la oxidación de lípidos plasmáticos se redujo considerablemente en pacientes hospitalizados con infarto agudo de miocardio después de ingerir una dieta rica en vitamina C durante 7 días. Hay datos epidemiológicos que indican que el nivel de vitamina C se relacionan inversamente con la concentración plasmática de LDL (comúnmente llamado colesterol malo) y en forma directa con las lipoproteínas de alta densidad o HDL que tienen un rol antiaterogénico y se denominan habitualmente colesterol bueno.

Cáncer: el daño producido en las biomoléculas por los radicales libres es considerado un factor contribuyente importante en la aparición de cáncer. La vitamina C y otros antioxidantes como la vitamina E y el betacaroteno se han promocionado como agentes anticancerígenos. Existen estudios epidemiológicos que indican que el riesgo de cáncer está  inversamente relacionado con una alta ingesta de vegetales y frutas ricas en vitamina C  y que individuos que regularmente suplementan su dieta con vitamina C pueden tener menor riesgo de desarrollar cáncer de colon y de vejiga. De todas maneras en lo que a prevención de cáncer respecta, hacen falta más estudios que demuestren en forma fehaciente el beneficio de la suplementación con vitamina C.

Estrés oxidativo: Muchas enfermedades (degeneración macular, cataratas, Alzheimer,  artritis reumatoidea) son afectadas adversamente por el estrés oxidativo, y la capacidad antioxidante total de los tejidos puede actuar como un factor protector. La vitamina C ayuda a aumentar la capacidad antioxidante total del organismo.

Osteoporosis: La vitamina C es necesaria para la formación de colágeno y puede intervenir en la formación de la matriz ósea. Se ha visto que en mujeres postmenopáusicas la ingesta media habitual de la dieta (115mg ± 56 mg/día) de vitamina C no se asoció con mayor densidad ósea, en cambio, en mujeres de entre 55 y 64 años que usaron suplementos de vitamina C por más de 10 años (en promedio más de 400 mg diarios) tuvieron una densidad mineral ósea mayor que aquellas mujeres de la misma edad que no suplementaron.

Absorción de hierro: la absorción de hierro no hemo, o sea, el hierro que proviene de fuentes vegetales, aumenta en una sola comida, entre 2 a 3 veces en presencia de 25 a 75 mg de vitamina C, mientras que la suplementación con 1500 mg diarios en dosis divididas durante 5 semanas en mujeres premenopáusicas con dietas bajas en carne y por lo tanto reducida biodisponibilidad de hierro, aumentó la absorción de hiero en un 30 a 40 %  y produjo elevación de hemoglobina y hierro sérico.

Toxicidad y efectos adversos de la suplementación con vitamina C: Ingestas altas de vitamina C (2 a 4 gramos diarios) son bien toleradas por individuos sanos. Las suposiciones sobre que una alta ingesta de vitamina C puede producir hemólisis de glóbulos rojos, deficiencia de vitamina B-12 y conducir a un escorbuto de rebote cuando se deja de suplementar no se han podido comprobar fehacientemente. La alta ingesta de vitamina C aumenta la excreción urinaria de ácido úrico y de ácido oxálico, los cuales son constituyentes de los cálculos renales. En base a esto se ha teorizado que la suplementación con vitamina C promovería la formación de piedras renales. Sin embargo la excreción de estos ácidos no suele superar el rango normal en individuos que suplementan con vitamina C y los estudios epidemiológicos no han podido demostrar una asociación entre suplementación con vitamina C y cálculos renales.

En un 10% a un 30% de individuos que consumen grandes dosis de vitamina C, en general más de 3 gramos diarios, se han observado náuseas, diarrea y calambres abdominales. Por ello, basados estrictamente en reportes de disturbios gastrointestinales, el nivel de ingesta máxima tolerable para la vitamina C en adultos se ha establecido en 2 gramos diarios.

En conclusión, dado la gran cantidad de estados patológicos donde la vitamina C puede actuar favorablemente a lo que hay que sumar su bajo costo y su relativa falta de toxicidad, es importante tener en cuenta y seguir investigando los potenciales beneficios de su ingesta en dosis farmacológicas.

Dr. Fabián H. Lavalle
Farmacéutico  M.N. 11060
Bioquímico M.N. 7208
Director Técnico de Saturn Supplements Argentina

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