El silencio que trae paz

Date:

VASTU SHASTRA: El Yoga de las casas

Vivimos tan rodeados de ruido que ya ni registramos nada. El tránsito, los vecinos, el celular que vibra cada dos minutos, la heladera que hace un zumbido medio raro… todo eso está ahí, metido en nuestra rutina. Y como pasa todos los días, uno termina creyendo que es normal. Pero cuando parás un minuto —un minuto en serio— aparece algo que casi da miedo al principio: el silencio. Y ahí te das cuenta de cómo está tu casa… y de cómo estás vos.
El silencio no es “no escuchar nada”. Es más una sensación, una especie de clima. Hay casas donde el silencio te abraza, te baja la respiración. Y otras donde, apenas todo queda callado, se siente como un peso raro. Para el Vastu Shastra, una disciplina que tiene miles de años, proviene de la antigua India y estudia cómo nos afectan los espacios que habitamos, eso es clave: el silencio es un indicador. Si te calma, perfecto. Si te incomoda, algo está desordenado energéticamente.
Por eso te comparto estos 6 consejos prácticos y muy sencillos para empezar a usar el silencio como una forma de entender tu hogar (y de paso ordenarte un poco vos):

La prueba del minuto
Sentate en un lugar cómodo, apagá todo, cerrá los ojos y solo escuchá durante un minuto. El ruido que aparece primero —ese zumbido, ese tac-tac, ese ventilador que no sabías que hacía ruido— es como una tarjeta de presentación de tu casa diciéndote “observá esto”. Si repetís esto varios días, empezás a distinguir qué es ruido ocasional y qué es ruido constante que te está cargando la cabeza sin que te des cuenta.

Arreglá lo chiquito que venís pateando hace meses
Todos tenemos esa puerta que raspa, esa ventana que golpea, ese mueble que se traba, ese enchufe que suena medio raro… y siempre pensamos “mañana lo arreglo”. Bueno, mañana nunca llega. Pero cuando por fin lo hacés, cambia algo en el ambiente. Vastu afirma que esas pequeñas fricciones “cortan” la energía. Aceitar, mover, acolchonar, ajustar, etc, son cosas de cinco minutos que mejoran el clima del espacio muchísimo más de lo que parece.

Bajá el “ruido visual” 
A veces no hay ruido pero igual sentís que algo es “demasiado”. Eso es ruido visual: demasiados objetos, demasiados colores fuertes, papeles sueltos, cosas que quedaron de hace semanas. No hace falta dejar la casa tipo catálogo, pero sí podés despejar un poco. Una mesa limpia, una repisa ordenada, un rincón con menos cosas… el silencio también entra por los ojos, aunque suene raro.

Probá cambiar la luz
La luz tiene más impacto del que creemos. Las luces muy blancas, frías o fuertes generan un clima “duro”, como de consultorio o supermercado, que te deja en alerta permanente. Eso, aunque no lo escuches, suena por dentro.
Si podés cambialas por luz cálida (es más amarillenta), usar lámparas más bajas o tener varias luces en vez de una sola fuerte, eso cambia completamente la sensación del espacio. Es como ponerle un filtro más suave a la casa. Incluso podés probar apagar luces que vienen “de fábrica” con la casa (esas del living que nadie necesita pero quedan prendidas igual) y ver cómo cambia el silencio interno. La iluminación bien elegida baja la energía sin que tengas que mover un solo mueble.

Elegí aromas suaves que acompañen
A veces creemos que poner un sahumerio súper intenso o una vela muy perfumada “limpia” el ambiente, pero muchas veces hace lo contrario: agrega ruido. Un aroma muy fuerte llena la cabeza y sobre estimula. Elegí aromas suaves que acompañen el silencio en vez de competir con él: sándalo, lavanda, palo santo. Usalos de a poco, no todos juntos. El aroma debería sentirse como un susurro, no como que alguien te tiró un perfume encima. Cuando el olor acompaña, el espacio se siente más amplio, más fresco, más disponible.

Ventilá aunque sea dos minutos
Abrir una ventana dos minutos cambia la energía de un ambiente más que muchas “técnicas complicadas”. El aire quieto junta polvo, humedad, olor, densidad… y eso hace que la casa se sienta pesada. Cuando ventilás, aunque sea un instante, el aire viejo se va y entra algo nuevo. A veces es frío, a veces es calor, pero siempre es movimiento. Y el movimiento limpia. Si podés, hacelo a la mañana y a la tarde. Si no, al menos una vez al día. Vas a notar que el silencio después de ventilar es distinto: más nítido, más abierto.
Y ahora, con las fiestas acercándose, todo se vuelve un poco más ruidoso: compromisos, compras, emociones mezcladas, reuniones que aparecen de golpe, la sensación de correr de acá para allá. Es como si diciembre ya viniera con un ruido propio. Por eso es un buen momento para buscar un poquito más de silencio. Ordenar sin caer en el perfeccionismo, elegir colores claros, mover dos o tres cosas de lugar, liberar un pedacito de espacio. Pequeñas cosas que ayudan un montón. Cuando la casa baja un cambio, vos también. Y ahí, en ese mini respiro, aparece algo parecido a la paz. O al menos, un lugar adentro tuyo donde poder escuchar lo que de verdad necesitás.

Dardo Gutierrez
Dardo Gutierrezhttp://www.vastu.com.ar
Arquitecto y consultor de Vastu Egresado de American Institute of Vastu, California, EEUU

Share post:

Subscribe

spot_imgspot_img

Popular

More like this
Related

LOS ELOGIOS ABUSIVOS: construir vínculos sinceros

Elogiar a una persona para cultivar una autoestima saludable...

La gran batalla de Identidad Nacional Argentina

Disgregación vs. Integración La identidad argentina se define por una...

Biotecnología y activos botánicos para proteger tu piel

Boti-k PURO lanzó al mercado su nueva línea de...

Panza Feliz

En un mundo acelerado, donde el cuerpo suele quedar...