¿Qué enfermedades pueden afectar en la infancia?
El consumo excesivo de sal y azúcar desde edades tempranas no solo afecta la salud infantil, sino que también puede influir en el desarrollo de enfermedades a lo largo de la vida. Los hábitos alimentarios adquiridos durante la niñez suelen mantenerse en la adultez, por lo que una alimentación equilibrada resulta fundamental para prevenir problemas de salud futuros.
POR EXCESO DE SODIO
Hipertensión arterial temprana. Aunque suele asociarse a los adultos, la presión arterial elevada también puede presentarse en niños y adolescentes. Diversos estudios muestran que una ingesta excesiva de sodio puede contribuir al aumento de la presión arterial desde edades tempranas.
Sobrecarga renal. Los riñones son los encargados de eliminar el exceso de sodio. Un consumo elevado obliga a estos órganos a realizar un mayor esfuerzo para mantener el equilibrio de líquidos y minerales del organismo.
Alteración del paladar. Los niños acostumbrados a alimentos muy salados pueden desarrollar una preferencia por sabores intensos y rechazar alimentos naturalmente más suaves, como verduras, frutas o legumbres.
POR EXCESO DE AZÚCAR
Sobrepeso y obesidad infantil. El consumo frecuente de bebidas azucaradas, golosinas y productos ultraprocesados favorece un exceso de calorías que puede contribuir al aumento de peso y la obesidad infantil.
Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. El exceso de azúcares libres, especialmente cuando se combina con sedentarismo y exceso de peso, puede favorecer la aparición de resistencia a la insulina, un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.
Caries dentales. Las bacterias presentes en la boca utilizan los azúcares como fuente de energía y producen ácidos que dañan el esmalte dental, favoreciendo la aparición de caries.
Hígado graso no alcohólico. Diversas investigaciones han asociado el consumo elevado de azúcares añadidos, particularmente la fructosa presente en bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, con un mayor riesgo de acumulación de grasa en el hígado.
Cuidar cómo alimentamos a nuestros niños y niñas es una inversión en salud. Favorecer el consumo de alimentos frescos, agua, frutas, verduras y preparaciones caseras ayuda a construir hábitos que pueden acompañarlos durante toda la vida.
La OMS recomienda que los niños, al igual que los adultos, no superen los 5 gramos de sal por día (aproximadamente una cucharadita, aunque en niños es el techo máximo absoluto!) y que los azúcares libres (aquellos que se agregan a los alimentos, con especial atención a los provenientes de ultrapocesados como el jarabe de maíz de alta fructosa) aporten menos del 10% de las calorías diarias, siendo ideal mantenerlos por debajo del 5%. Para un adulto promedio esto equivale aproximadamente a 25 gramos diarios, unas 6 cucharaditas de azúcar, aunque el límite máximo permitido (el 10%) sería el doble: 50 gramos o 12 cucharaditas.


