Durante años fue presentado casi exclusivamente como “el reemplazo de la carne” en dietas vegetarianas. Sin embargo, el tofu merece ser conocido por sus propias características. Se elabora a partir de la soja: los porotos se remojan, se procesan para obtener una bebida de soja y luego sus proteínas se coagulan y prensan, en un procedimiento que recuerda, en cierta medida, a la elaboración de un queso.
Desde el punto de vista nutricional, es una buena fuente de proteínas vegetales de alto valor biológico, ya que aporta todos los aminoácidos esenciales. Contiene además hierro, magnesio, fósforo y vitaminas del grupo B. Algunas variedades, cuando se elaboran utilizando sales de calcio como coagulante, pueden aportar cantidades importantes de este mineral.
Tiene pocas grasas saturadas, no contiene colesterol y aporta principalmente grasas insaturadas. La soja también posee isoflavonas, compuestos naturales pertenecientes al grupo de los fitoestrógenos, cuyo consumo ha sido ampliamente estudiado en relación con la salud cardiovascular y ósea.
¿Su punto débil? Para quien lo prueba solo por primera vez, puede resultar bastante insípido. Pero justamente esa neutralidad es una de sus ventajas: absorbe con facilidad los sabores de marinadas, especias, hierbas y salsas. La diferencia entre un tofu aburrido y uno delicioso suele estar más en la cocina que en el alimento.
El tofu firme puede cortarse en cubos y dorarse en sartén, cocinarse al horno, incorporarse a salteados de verduras, ensaladas, woks, tartas o rellenos. Si se lo marina previamente con salsa de soja, limón, ajo, jengibre, pimentón o hierbas gana muchísimo sabor. El tofu sedoso, de consistencia más cremosa, puede utilizarse en salsas, sopas, postres, mousses o preparaciones similares a una crema.
Como ocurre con cualquier alimento, no es necesario convertirlo en protagonista exclusivo de la dieta. Pero dentro de una alimentación variada, el tofu puede ser una manera sencilla de incorporar proteínas vegetales y, sobre todo, un ingrediente mucho más versátil de lo que su aspecto inicialmente permite imaginar.



