Belleza es salud, innovación y sustentabilidad

Hace muchos años que trabajo vinculada al mundo de los productos naturales y, si algo aprendí, es que las tendencias cambian, desaparecen y también maduran.
Durante mucho tiempo, hablar de belleza era hablar casi exclusivamente de aquello que colocábamos sobre la piel. Cremas, lociones, tratamientos. Hoy esa frontera se volvió mucho más amplia. Empezamos a comprender que sentirnos bien, alimentarnos mejor, descansar, cuidar nuestra microbiota y prestar atención a lo que sucede dentro de nuestro organismo también forma parte de la belleza.
No me parece casual que aparezcan cada vez más productos que combinan conceptos que, hasta hace algunos años, pertenecían a mundos separados. Los adaptógenos son un buen ejemplo. Plantas, hongos y extractos naturales comienzan a incorporarse a rutinas contemporáneas de bienestar diario, aportando sus propiedades para la energía, la belleza y el bienestar.
Al mismo tiempo, la cosmética natural dejó de ser aquella alternativa artesanal. Hoy se investiga y se formula bajo altos estándares de calidad. Una de las cosas más atractivas que está sucediendo en este sector es el encuentro entre conocimiento tradicional e innovación. Podemos encontrar fórmulas basadas en plantas medicinales, como por ejemplo el uso del cannabidiol (CBD), que se fusionan con desarrollos vinculados a hongos adaptógenos, algo impensado hasta hace poco tiempo.
Algo parecido sucede con la nutrición. Los probióticos, determinados micronutrientes o los alimentos funcionales muestran otra forma de entender el cuidado personal: ya no pensamos solamente en solucionar un problema cuando aparece, sino en construir bienestar todos los días.
Asimismo hoy no alcanza con consumir “algo atractivo”; necesitamos saber qué contiene, de dónde proviene, cómo fue elaborado y qué impacto deja detrás suyo.
Como ya saben, no dejo de sorprenderme ante desarrollos argentinos, como por ejemplo el de una apícola que, además de adaptar sus mieles para cocinar, creó paños de cera de abeja para la conservación de alimentos en heladera. Así podemos reducir el uso de films, recuperando un método que nuestras abuelas conocían perfectamente, hoy aggiornado.
Y aunque todavía queda muchísimo camino por recorrer, esa curiosidad que caracteriza a nuestro sector productor/consumidor modifica a toda la industria.
Los invito a conocer estos productos que menciono en nuestro anuncio de página 5 y, como siempre, aconsejándoles lo mejor, los saludo. Beatriz

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