¿Sabías que nacemos con ritmos internos determinados? Los ritmos internos son las preferencias naturales y biológicas del cuerpo para dormir y estar activo. Éstos están regulados por el reloj interno y se caracterizan por organizar las cargas de vitalidad según dos momentos del día: desde el amanecer hasta la tardecita o desde la tardecita hasta avanzada la noche. A los primeros se los suele llamar “alondras” y a los segundos “búhos”. ¿Con cuál te identificas? Éste es un aspecto para observar tus niveles de rendimiento y así lograr comprender la razón de tu alta o baja vitalidad durante la cotidianidad. Identificando este rasgo, puedes reorganizar tus rutinas y decidir crear tu propia musicalidad con ritmos que te proporcionen armonía. Los mandatos sociales, por lo general, especialmente en el mundo laboral, suelen estar diseñados para favorecer a las personas diurnas. Si sos “búho”, el desfase entre el horario social y el reloj biológico puede generarte fatiga crónica.
Cierra los ojos y visualiza tu historia, apela a la espontaneidad de imágenes respecto de tus rutinas de acuerdo con los ciclos de tu vida. ¿Encuentras alguna similitud o diferencias entre las rutinas que adoptaste en diferentes momentos históricos? ¿Cuáles te resultaron cómodas y cuáles incómodas? ¿Vivías con un ritmo impuesto, igual o diferente al tuyo natural? ¿Fueron cambiando a través del tiempo o permanecieron igual? ¿Por qué? ¿En qué te beneficiaban y en qué no? ¿Qué hay de nuevo hoy para que tus rutinas sean vividas con placer? En cada uno de tus movimientos hay energía, también en los sentimientos y los pensamientos. La acción conlleva altas o bajas cargas energéticas, lo mismo que la intensidad en la percepción de las emociones y la velocidad o cadencia en la circulación de ideas o relatos. Concretamente, si te comportas impulsivamente tu cuerpo se cargará energéticamente mucho más que si lo haces calmadamente. Toda actividad requiere y utiliza energía y podemos regularla según tu libre albedrío. Sin embargo, no es tan sencillo hacerlo porque tal vez hayas vivido o vives determinada/do por hábitos que te han mecanizado. Tu ritmo interno natural es un rasgo de tu ser y organizar tu vida en concordancia con él te permitirá vivir en coherencia con tu naturaleza. Esto te trae uno de los regalos más hermosos: elegir cómo habitar tu tiempo y ello lleva indefectiblemente a hacerlo con placer. De esto se deduce que, actuar con libertad da placer. Observa qué sentías cuando vivías con un ritmo impuesto y, de acuerdo a lo que contemples, fíjate si puedes pensar en alguna modificación de tus hábitos.



