Obesidad: más allá de la balanza

El abordaje de la obesidad requiere mucho más que dietas restrictivas. Implica comprender el vínculo con la alimentación y construir hábitos sostenibles.

De acuerdo con los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, la obesidad se define como una enfermedad crónica caracterizada por el exceso de grasa corporal, asociada a un mayor riesgo para la salud. Se trata de una condición compleja, influenciada por múltiples factores, entre ellos biológicos, emocionales, sociales y culturales.
En la práctica profesional en consultorio, es frecuente observar que la ingesta alimentaria se encuentra modulada por variables como el estrés, la ansiedad, el cansancio o el aburrimiento. Estas respuestas no siempre están asociadas al hambre fisiológica, o también llamado hambre real, sino a la búsqueda de regulación emocional, lo que puede sostener patrones de alimentación disfuncionales en el tiempo.
Por otro lado, las intervenciones basadas en dietas restrictivas han demostrado baja adherencia a largo plazo y, en muchos casos, se asocian al conocido “efecto rebote”, ya que se centran en la pérdida de peso y no incluyen el vínculo generado con la comida en distintas situaciones o ambientes, ni la complejidad de las variadas causas del exceso de peso.
Frente a este contexto, el cambio de hábitos se posiciona como un eje central del tratamiento nutricional. El objetivo no radica en intervenciones transitorias, sino en la construcción de un patrón alimentario saludable, flexible y sostenible, que la persona pueda mantener a lo largo del tiempo.
Uno de los principales desafíos consiste en desarticular la lógica de las “dietas rápidas”, las cuales suelen asociarse a baja adherencia, frustración, abandono del tratamiento y, en muchos casos, a la búsqueda de alternativas sin respaldo científico que pueden comprometer la salud.
En su lugar, se propone un enfoque clínico basado en la empatía y la individualización del tratamiento, contemplando tiempos, historia alimentaria y el contexto de cada persona. Este abordaje promueve la implementación de objetivos realistas, progresivos y alcanzables, favoreciendo una mayor adherencia y resultados sostenidos.
Dentro de los objetivos terapéuticos se prioriza: la regulación de la conducta alimentaria, el reconocimiento de las señales de hambre y saciedad, el desarrollo de herramientas para la gestión emocional, la disminución del comer impulsivo o emocional, la mejora del vínculo con la comida y con el propio cuerpo, y la incorporación de hábitos de movimiento regular junto con un descanso adecuado.
El acompañamiento nutricional desde una mirada empática y personalizada permite abordar estos aspectos de manera integral, promoviendo no solo cambios en la alimentación, sino también una mayor autonomía en la toma de decisiones y un vínculo más saludable con la comida.
Comprender la obesidad como un proceso complejo implica realizar modificaciones en el estilo de vida. En este sentido, la implementación de cambios pequeños, sostenidos y consistentes en el tiempo ha demostrado ser clave para lograr mejoras significativas tanto en la salud metabólica como en la calidad de vida.

Lic. en Nutrición Celeste Demarco
MN 12700

Compartir publicación:

Subscribe

spot_imgspot_img

Popular

More like this
Related

Herramientas holísticas para mantener la salud

Son muchas las herramientas holísticas que tenemos para no...

Otoño: tiempo de ordenar y soltar

VASTU SHASTRA: El Yoga de las casas El otoño aparece...

2026: la “Materialización de lo invisible”

Valores y recursos de los Signos del Zodiaco “El Sabio...

Unidos para proteger nuestra madre tierra

Somos naturaleza y seguimos un calendario ancestral Desde finales de...