La contaminación del río Areco, en la localidad de Carmen de Areco —provincia de Buenos Aires—, fue investigada por mí durante años, en mi carácter de periodista y técnico en Gestión Ambiental. A lo largo de ese tiempo puse de manifiesto su estado de contaminación ante las autoridades gubernamentales y durante las dos últimas gestiones municipales (2007-2019 y 2019 hasta la actualidad).
Durante todo este período he advertido sobre la presencia de altos niveles de fósforo y fosfatos provenientes, entre otras fuentes, de detergentes y residuos. Las muestras de agua tomadas en canales aliviadores y a la altura del balneario municipal mostraron concentraciones elevadas de fosfatos, asociadas a la formación de espuma blanca y al deterioro de la calidad del agua.
El exceso de nutrientes favorece el crecimiento descontrolado de algas, un proceso que puede reducir el oxígeno disponible y disminuir la capacidad de autodepuración del río Areco.
Durante todos estos años también he señalado la falta de respuestas suficientes por parte de los funcionarios políticos y la ausencia de controles gubernamentales efectivos frente a este problema ambiental.
Como alternativa de saneamiento, se impulsó desde el año 2006, la instalación de humedales artificiales o construidos por el hombre, para que actúen como filtros biológicos y contribuyan a depurar las aguas residuales antes de su desembocadura en el río. Sin embargo, la iniciativa no llegó a concretarse por falta de interés oficial.
El 21 de septiembre de 2026 fue convocado el Comité de Cuenca del Río Areco (COMIAR), coordinado por la Autoridad del Agua (ADA) e integrado por ocho municipios: Zárate, San Antonio de Areco, Carmen de Areco, San Andrés de Giles, Exaltación de la Cruz, Chacabuco, Baradero y Salto. En esta ocasión participaron, entre otros representantes, el intendente de San Antonio de Areco, como presidente; el intendente de Carmen de Areco, como secretario, y un integrante de la Autoridad del Agua.
Este Comité busca preservar el recurso hídrico mediante una gestión integral y sustentable de la cuenca, así como planificar, coordinar, ejecutar y controlar un Plan de Gestión Integral de manera participativa, amplia y democrática.
El Comité, junto con los organismos competentes, debería intervenir en la planificación del ordenamiento territorial y ambiental y en los procedimientos administrativos necesarios. También debería contribuir a la formulación de políticas ambientales coordinadas entre los distintos organismos y municipios involucrados.
Me parece positivo, pero considero que esto, por sí solo, no solucionará en el corto plazo el problema que vengo planteando. Mi reclamo se ha centrado durante años en una problemática local, no regional.
Estoy de acuerdo con que se realice un Estudio de Impacto Ambiental antes de construir un humedal artificial o que se implemente primero un plan piloto para comprobar su funcionamiento. Sin embargo, considero que cada municipio debería poder avanzar de acuerdo con el nivel y las características de la contaminación existente en su territorio, sin que ello implique postergar indefinidamente las soluciones locales.
¿Por qué propongo instrumentar humedales artificiales para tratar el exceso de fósforo y fosfatos? Estos sistemas pueden funcionar como sumideros capaces de retener fósforo, carbono y determinados metales en sus sedimentos. De esta manera, contribuyen a reducir la cantidad de nutrientes que llegan a ríos y lagos y, por lo tanto, a limitar el crecimiento excesivo de algas.
Además, los humedales construidos pueden representar una alternativa de menor costo que algunos sistemas convencionales de tratamiento, requieren un consumo energético reducido y su mantenimiento puede ser relativamente sencillo. Su funcionamiento busca imitar los procesos naturales de depuración de un humedal, pero dentro de un espacio controlado.
Es importante que la actual gestión municipal, o la que la continúe, preste mayor atención a su responsabilidad de proteger el ambiente. Esto implica revisar sus actuaciones y programas, capacitar a los agentes municipales y exigir con mayor firmeza a los sectores productivos el cumplimiento de las normas y leyes ambientales.
También es responsabilidad del municipio garantizar que las actividades productivas sean precedidas y acompañadas por procesos de control que reduzcan al mínimo su impacto sobre el ambiente.
Porque enfrentar los problemas ambientales implica también enfrentar la burocracia, la falta de gestión y la corrupción. Pero, por sobre todas las cosas, constituye una lucha emblemática a favor de la vida.
Por Cristián Frers
Técnico Superior en Gestión Ambiental
Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista)



