Un estilo de vida saludable, en donde se combina la actividad física con una buena alimentación, es fundamental para proteger el corazón. Priorizar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, semillas y alimentos bajos en sodio disminuye directamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Existen alimentos esenciales que deben formar parte de la alimentación cotidiana, ya que son fuente de ácidos grasos esenciales. Estos ayudan a mantener estables los niveles de colesterol, regulan la inflamación y protegen la salud cardiovascular:
Nueces: Son fuente de omega-3 y vitamina E, potentes antiinflamatorios que contribuyen no solo a la salud del corazón, sino también al buen funcionamiento del sistema nervioso.
Semillas de chía: Al igual que las nueces, aportan omega-3. Además, contienen fitoesteroles, compuestos naturales que reducen la absorción de colesterol en el organismo, lo que potencia su capacidad cardioprotectora.
Semillas de sésamo: Aportan principalmente omega-6 y fibra, además de ser una fuente importante de minerales como calcio, hierro, magnesio y zinc.
Pescados azules: Aportan grandes cantidades de omega-3 y vitaminas A y D. Nutrientes como estos convierten al atún, el salmón y la caballa en excelentes aliados para reducir la inflamación y mejorar la función cerebral. Una alternativa práctica son los suplementos de aceite de pescado conocido como fish oil, una fuente directa de omega-3.
Aceite de oliva y palta: Aportan omega-9, vitamina E y potentes antioxidantes que contribuyen a la protección de las arterias y al cuidado celular.
Por otro lado, al buscar una alimentación cardioprotectora, es fundamental moderar el consumo de sodio. Aquí es donde entran en juego las especias: animarse a probar y combinar distintas variedades permite reducir el uso de sal sin sacrificar el sabor. Algunas de las infaltables son el curry, el tomillo, la cúrcuma, el pimentón dulce y el ajo en polvo. Asimismo, incorporar hongos y tomates deshidratados puede contribuir a potenciar el sabor y aportar mayor intensidad a las comidas, convirtiéndose en excelentes aliados para reducir la necesidad de agregar sal
Incorporar de manera regular esta amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes es el primer paso para consolidar hábitos saludables que perduren en el tiempo.
¿Sabías que tu intestino también cuida tu corazón?
La ciencia descubrió el «eje intestino-corazón”: las bacterias intestinales producen metabolitos que impactan directamente en la salud cardiovascular. Uno de ellos, el TMAO, se genera al metabolizar componentes de la carne roja y se asocia a mayor riesgo coronario. La buena noticia es que una dieta rica en fibra, vegetales, frutos secos y semillas reduce sus niveles y entrena a la microbiota para que trabaje a favor del corazón. Cada comida saludable no solo nutre: también moldea el ecosistema microbiano que nos protege.
Por Valeria Moreno – Equipo de New Garden


