¿Que comían los egipcios mientras construían las pirámides?

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Los alimentos básicos eran pan y cerveza. Y, además, cebollas crudas -¡son muy energéticas!-, guisos de habas (también de lentejas), y leche, queso y pescado del Nilo. ¿Cómo se sabe eso si pasaron 4.000 años?!

Por datos dispersos en papiros y en «ostraca» (fragmentos de arcilla con anotaciones), por alusiones en jeroglíficos y por muchas escenas grabadas y pintadas en tumbas.

La carne era consumida por el pueblo llano, muy de tarde en tarde. ¡Otra cosa era el faraón y su corte, los poderosos…! La carne de bovino era la más apreciada, y los patos y otras aves…y se bebía cerveza.

La cerveza es la bebida más antigua en el Egipto faraónico: se bebía desde el principio, ¡desde 4.000 años antes de Cristo!, o más, desde el neolítico… El vino llegó más tarde. Egipto importaba vino de Palestina hasta que el faraón plantó viñas en Egipto, para tener producción propia, en el 3.100 a.C. La cerveza egipcia era más espesa que la actual y menos menos alcohólica. El cereal era la base de la alimentación egipcia, y cada día en las casas se hacía pan y cerveza.

Se preguntarán a qué sabía el vino faraónico? Hemos encontrado un ánfora con residuos de un vino ¡de hace 3.200 años!: era más dulce, porque le ponían higos chafados (el azúcar permitía resistir mejor el calor). Para beberlo, lo rebajaban con agua. En la vida cotidiana lo bebían moderadamente. En los banquetes funerarios, mucho: las borracheras, ahí, tenían un carácter de trance sagrado. ¡El vino simbolizaba el renacimiento del difunto! Y a los faraones se les  enterraba con ánforas de los mejores vinos. Tenían ánforas con vino envejecido 37 años, como las de la tumba de utankhamon. Hay en esas ánforas un sello que reseña el tipo de uva, viña de origen, viticultor…: ¡la denominación de origen! En cuanto a el pan, era de un trigo muy similar al de hoy día, no igual. Y se hacía sin levadura, más parecido a una torta. -¿Cuál era el alimento más lujoso? Carne de bovino a la brasa. Olía bien, y para los egipcios los olores eran muy importantes. ¡Creían que el olfato conectaba con el corazón, el órgano más noble del hombre! Olían muchos perfumes, sobre todo loto. El equivalente del caviar para los egipcios serían las huevas de mújol, un pez marino. Se amojamaban como aún hoy se hace en España y en la zona de Marsella.

El plato de cada día era: El puré («ful») de «metmes» (habas), que en copto aún se dice «ful medames» (el copto es la derivación del egipcio antiguo): hierva medio kilo de habas frescas peladas en una olla con el doble de agua que de habas… Cueza a fuego lento, con la olla tapada, hasta que las habas queden untuosas. Escurra y añada media cebolla y un ajo picados, un poco de comino y dos cucharadas de aceite de oliva. Triture todo, deje cocer a fuego lento en una cazuela (cinco minutos), salpimiente y añada perejil picado. ¡Comerá usted como un antiguo egipcio! –

Y si quiere agregue un poquito de aceitede oliva , aunque sólo desde el 1.400 a.C., cuando Ramsés II mandó plantar olivos. Mayoritariamente, se  consumía aceite de lino.  –Los antiguos egipcios hacían tres comidas al día, la de mediodía fuera de  casa (en el campo), y la cena en familia. De merienda galleta de chufa. La chufa es la raíz de la primera planta domesticada, ya en Mesopotamia, 4.000 años a.C

Hagamos la cena

Calabaza hervida: escurrida, sírvala en una fuente, sálela y viértale una preparación triturada de dátiles y piñones, pimienta, comino, cilantro, menta, vinagre, aceite y miel.

Y para postre, frutas como dátiles, higos y la uva. El higo se tomaba para curar dolores internos: una pasta hecha con higos tostados, remojados -junto con pasas- en aceite de moringa, es una receta de un papiro médico. Ser gordo en la época faraónica era signo de respetabilidad se daba solo en las clases pudientes. Pero buena parte de la población tenía carencias nutricionales. Y vemos, en los dientes de los faraones, caries y abrasiones, por masticar pan en el que había fragmentos del sílice de las piedras de moler.

Conservación de alimentos:

Cortaban carne en lonjas finas, ponían especias y las secaban al sol: ¡se comían como los snacks! O pescado seco. O hacían salmueras, o confitaban en grasa. Hemos hallado un ánfora con restos de patos confitados dentro de una tumba. ¡El espíritu del muerto tenía que comer! Y por eso las tumbas están pintadas con tal variedad y profusión de alimentos.

Un secretito: le que otorgaban valor afrodisíaco a la mandrágora y a la lechuga. Sí, a la lechuga, porque al quebrarla por su troncho rezuma un líquido blanco, evocador del semen. Y por eso la lechuga era una ofrenda típica a Min, el dios egipcio de la fertilidad.

José María Alguersuari,

estudioso de la alimentación en el antiguo Egipto

Egiptologia.com

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