Nutrientes para mantener un organismo sano

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Los nutrientes son sustancias químicas que contienen los alimentos que ingerimos y que nos dan la energía necesaria para realizar las funciones vitales del organismo.

El mantener un organismo sano nos permite prevenir las enfermedades, y reforzar las defensas de los distintos sistemas: respiratorio, digestivo, cardiovascular…y sobre todo el sistema defensivo por excelencia, el Sistema Inmune.

Actualmente se habla del envejecimiento a nivel nutricional: ¿en qué consiste nuestra alimentación? ¿Los alimentos qué comemos contienen verdaderamente nutrientes naturales? O a veces, los reemplazamos por moléculas químicas, producidas por el hombre, porque es más cómodo y rápido comprarlos y prepararlos?

Comemos para alimentarnos, eso no se discute, pero si nuestros alimentos no son producidos por la naturaleza, o si reemplazamos una parte de lo natural por químicos, se alteran dos importantes sistemas del organismo: el sistema inmune y el sistema metabólico, ambos relacionados con todas las células del organismo (!!).

Muchas veces conocemos al Sistema Inmune por algunas enfermedades lamentablemente comunes en estos momentos. 

El Sistema Metabólico o simplemente metabolismo, es un conjunto de reacciones bioquímicas y procesos fisicoquímicos que se producen en el interior de cada célula del organismo de los seres vivos: no sólo en los humanos y en los animales, sino -y sobre todo- en los vegetales.

Los fitonutrientes presentes en las plantas tienen varias ventajas que nos permiten obtener la energía necesaria para una vida sana. 

La alteración del metabolismo se debe, en su mayor parte, al daño oxidativo que se produce en el interior de las células y contribuyen a los procesos de envejecimiento celular.

¿Cómo solucionamos este problema? Yendo a lo práctico, aumentando en la vida diaria los alimentos que contengan sustancias defensivas, llamadas antioxidantes, que son las vitaminas y los minerales ya conocidos, y los fitonutrientes, que se encuentran naturalmente en los vegetales que comemos. 

Los vegetales contienen esas moléculas protectoras o antioxidantes, cuya función es prevenir, retardar, mejorar… y muchas veces revertir reacciones dañinas, como es la oxidación de diversas moléculas biológicas importantes, llamadas radicales libres, que son muy inestables, causan envejecimiento en los tejidos y se relacionan con las enfermedades degenerativas.  

¡Los antioxidantes son necesarios para proteger al organismo y mejorar la calidad de vida a toda edad!

Entre los antioxidantes más conocidos encontramos la vitamina C, antioxidante por excelencia y el más antiguo conocido, ya que se usa desde el descubrimiento de América, cuando se incorporaron limones al agua y a los alimentos de los marineros, protegiéndolos así del  escorbuto, una enfermedad producida por la carencia de vitamina C, manteniéndolos sanos hasta cruzar el Atlántico…

Actualmente se sigue usando para aderezar las comidas y mejorar la digestión. La mejor forma de incorporar la vitamina C al organismo es usar las hojas verdes crudas de los vegetales para preparar ensaladas, ya que la vitamina C se destruye con el calor de la cocción.

Otra importante vitamina, casi desconocida hasta hace poco tiempo, es la vitamina D, relacionada con casos de osteopenia (disminución de calcio, generalmente en mujeres menopáusicas). 

La vitamina D es una vitamina liposoluble -se disuelve en aceites-, debe usarse bajo control médico y hacer un análisis de sangre antes de utilizarla, ya que tiene límites mínimos y máximos. Las cifras normales varían según los laboratorios: lo normal es entre 20 a 40 ng/ml. Otros laboratorios recomiendan un nivel entre 30 y 50 ng/ml. Es importante conocerlas y controlarlas porque si hay un exceso en el organismo, puede acumularse el calcio en sangre -hipercalcemia-, causar náuseas, vómitos, y dolores óseos, o formar cálculos de calcio -litiasis- en riñón, que son muy dolorosos. 

Según últimos estudios la vitamina D3 parece estar relacionada con la lentificación del crecimiento de células cancerosas y también de estimular su muerte.

Como podemos ver, la suplementación con vitaminas y minerales no puede hacerse sin una consulta al profesional ya que debe ser: adecuada a cada enfermedad y a cada persona; y preventiva, comenzando en la adultez, sin esperar que aparezcan signos de desnutrición: debilidad y fatiga, infecciones repetidas, piel, uñas y cabellos secos, entre otros.

Dra. Elba Albertinazzi

Asoc. Arg. de Médicos Naturistas

www.aamenat.org.ar 

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