Sano, natural y no tóxico

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El qué es comer sano quizá nos lleve a innumerables factores que según con el foco que se vislumbre las variantes pueden ser interminables. Mas no por eso deja de ser un tema claro y apasionante.

Alimentarse sanamente es darle al organismo alimentos que este reconoce como “naturales” y no como tóxicos. Citaré un ejemplo del Dr. Vitale:

“Si tomamos una naranja, la cortamos al medio, la exprimimos y bebemos su jugo, las células reconocen al jugo de naranja y comienzan los procesos de nutrición, pero si en vez nos preparamos un jugo en polvo de sobrecito, por más que nuestra mente diga “esto es jugo de naranja”, las células no lo reconocen como jugo de naranja, sino como un intruso que de natural no tiene nada y trabaja para eliminar sus residuos tóxicos”.

De esta manera podemos replicar esta respuesta del organismo al consumir cualquier producto que el mercado ofrezca.

Lo principal, antes de quizá tomar una decisión sobre qué rama del naturismo abarcamos, en el caso de hacerlo, es concientizarnos sobre el origen y la función del alimento en nuestro organismo.

El origen nos brinda seguridad a la hora de resguardarnos de abusos inapropiados que el sistema actual realiza con los alimentos. Para ello nuestra “Soberanía Alimentaria” es fundamental y en la UBA podremos encontrar muchas herramientas para cerciorarnos en el tema con CALISA Nutrición y Miryam Gorban a la cabeza. O en cualquiera de sus tantas redes dentro de nuestra región Argentina cómo y dónde encontrar las opciones saludables que esta hermosa red de consumidores conscientes ofrece.

Es importante saber el origen de nuestros alimentos

Por suerte a nuestro favor están muchas de las huertas orgánicas o agro-ecológicas, animales de ordeñe o aves de campo o “felices”, como se los suele llamar para quien tenga la apetencia de ingerir proteínas cárnicas. Productos farináceos o en grano certificados y también la posibilidad de realizar algún taller para poder entender los procesos y efectuar su propia huerta, sus propios alimentos en su casa. O acercarse a Ferias o productores.

Así como se incrementa la tendencia hacia una población donde el cáncer pasó en muy pocos años de ser la cuarta causa de defunción a ser la primera y se espera que en pocos años muera por esta patología una persona cada dos segundos. Un lugar donde las semillas transgénicas se patentan año tras año y los venenos llenan nuestras tierras con billones de toneladas, sin respeto alguno por el prójimo, la naturaleza, la raza humana. También sube la tendencia hacia un “Volver a lo natural”. Y ahí está la clave del cambio.

Ya hablamos del origen, ahora nos toca hablar de la función del alimento, y aquí el abanico es más grande aun.

Alimentarse sanamente es conocer para qué comemos. De esta manera tendremos la vista puesta en que se respeten, a través de la ingesta, los procesos que necesitamos para nutrir adecuadamente nuestro organismo.

Seguramente ya conoce usted los macro y micronutrientes, pero por las dudas los detallaremos brevemente.

Los Macronutrientes, que tienen que consumirse en mayor porcentaje con relación a los Micro son: Hidratos de carbono de absorción lenta, he aquí un comentario: se dice de absorción lenta cuando tendría que llamarse de “digestión lenta”, primero se absorbe, luego se digiere y la absorción es siempre la misma, sea un cereal integral o uno refinado.

Se toman como hidratos de digestión lenta básicamente a todos los cereales integrales, arroz, mijo, avena, maíz, cebada, diferentes trigos, quínoa y amaranto (estos últimos dos, pseudos cereales). Esto no quita que otros alimentos tengan algo de carbohidratos en su estructura.

La función principal de los carbohidratos es otorgar energía a cada célula de nuestro organismo y esto se logra tras un proceso de digestión de glucosa – glucosis – glucógeno. Con ese aporte energético el motor arranca y se mantiene funcionando.

Las grasas pueden ser muy perjudiciales y esto es lo que todo el mundo piensa, es un chip incorporado, programación negativa…Cero grasas!, pero ignoran el poder curativo de las grasas saludables, fundamentales para poder corregir cualquier trastorno o patología funcional, sea, cáncer, autoinmunes, retrovirus o incluso síndrome de autismo.

Las funciones de las grasas son múltiples y actúan muchas veces relacionándose con otros elementos, donde la química orgánica hace magia maravillosamente y nos deleita con su proceso autónomo.

De este modo, podemos continuar con lo más controversial en el mundo de la nutrición: las Proteínas. Como bien cuenta el Dr. Colin Campbell en su libro “Estudio China”, o los estudios a cargo de las universidades de Oxford y Harvard, e incluso en la propia UBA, que dieron resultados en su momento inesperados con relación a una alta ingesta de proteína y el desarrollo de enfermedades funcionales.

La ingesta de proteína animal (sobre todo las caseínas) está relacionada con el desarrollo de cáncer, enfermedades autoinmunes y neurológicas; por qué hay tantos planes de dietas hiper proteicas? Pues no lo sé.

Incluso la OMS desde hace unos pocos años aconseja consumir un gramo de proteína por peso corporal, o sea, si yo peso 70 kilos debo consumir 70 gramos de proteínas diariamente, y de éstas como mucho el 50% tendrían que ser de origen animal. Aun así muchos médicos y nutricionistas siguen sosteniendo la alta ingesta de proteínas.

Haciendo cuentas 35 gramos de proteína animal sería algo así como medio huevo y otros 35 serían dos cucharadas de porotos de soja por ejemplo.

Ahora bien, comer sano también sería elegir entre un huevo de industrialización convencional o un huevo de “gallinas felices” o “de campo”.

Podría elegir también entre soja transgénica o soja orgánica y respetuosa.

He aquí cuando uno se puede focalizar desde distintas miradas a la hora de sostener ¿qué es comer sano?

Comer sano!

Se refiere a la ingesta de NUTRIENTES que cumplan con sus funciones y no generen o generen la menor cantidad de residuos tóxicos posibles, para, a raíz de esto nuestro sistema entero funcione correctamente.

Desde mi punto de vista tomar lácteos no es comer sano. Ni siquiera los lácteos de “vacas felices” o sin procesos industriales. La caseína (la proteína más prejudicial del mundo para el hombre) sigue estando intacta. Las altas concentraciones de mala calidad de grasa que la proteína bovina contiene también.

Podemos elegir entre el pescado de río o de mar y dentro de estos que no sean de factoría (salmón rosado, Pacú, trucha). Podemos elegir entre verdura orgánica o agro-ecológica o verdura fuera de estación e hiper fumigada sin control alguno.

“¿Cuántas diferencias podemos encontrar entre ingerir un alfajor o un control remoto?” – dice el Dr. Vitale. ¿Un pan de margarina o un polímero?  ¿Cuánto podemos engañar a nuestro páncreas evitando la sacarosa pero utilizando edulcorantes varios?

¿Acaso es sano el humo de cigarrillos no industrializados o marihuana en nuestros pulmones? El humo nunca es sano.

Comer sanamente es una responsabilidad para con uno mismo, para con sus pares, para con el respeto de nuestros elementos naturales.

Comer sano es mucho más que Nutrirse orgánicamente. Hoy saber elegir sanamente es brindar la posibilidad de cambio a la raza humana. Estamos en el umbral nunca antes visto. Estamos tratando de corregir siglos de mala conducta. En mi caso, por ser parte de distintos planteles médicos y dedicarme de lleno a ello, me creo con capacidad, humilde capacidad, para expresar que si hace sólo algunas décadas el cáncer era la cuarta causa de mortalidad a nivel mundial y hoy se dice ya bajó del podio a las enfermedades cardiovasculares, es porque algo cambió. Mucho cambió la industria del alimento y sólo nosotros podemos revertir este proceso.

Una muy buena opción es cocinarse uno mismo, dejar de pensar que cocinarse es una pérdida de tiempo, sino todo lo contrario. Es una herramienta fundamental. Es la clave para que nuestra salud no depende de nadie más que de nosotros mismos.

La otra opción es generar la oferta a través de la demanda. La golosina más vendida del país es el alfajor. Dentro de esta oferta, la marca que más vende es la más barata, con origen en Mendoza. Esos insumos No son alimento. Si dejamos de ser zoombies  que aceptamos lo que nos ofrecen y somos Seres con consciencia y decisión, seremos nosotros quienes, solamente con elegir, crearemos los productos nuevamente naturales, porque incluso industriales pueden ser de buena calidad. La industria cambia sólo si la demanda lo dicta.

 

Pablo Armenti
Chef Naturista

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