Por qué los tratamientos homeopáticos son individualizados

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Desde hace algún tiempo sabemos que los síntomas de las enfermedades se originan por diferentes motivos:
1. Son alarmas que enciende el cuerpo para avisar que “algo” está pasando. La fiebre nos indica que hay algo que ingresó y el cuerpo está tratando de eliminarlo. El dolor nos indica que hay algo que se está dañando. La diarrea que algo pasa en nuestros intestinos…
2. Son intentos del cuerpo de auto curarse. Eso ya es más difícil de comprender y de aceptar: los nódulos, verrugas, pólipos etc. son intentos del organismo para mantener su equilibrio, es por eso que hay que tener cuidado al sacarlos quirúrgicamente sin antes lograr el equilibrio perdido. Las secreciones también son un el producto del accionar del cuerpo para tratarse a sí mismo.
3. Son producto de lesiones que producen un mal funcionamiento y esta disfunción provoca síntomas. La ictericia, es decir cuando las mucosas del cuerpo se ponen amarillas, nos indica que hay un aumento de la bilirrubina circulando. La transpiración excesiva nos indica que al funcionar mal el termostato del organismo producimos más calor del necesario, tal vez sea la tiroides que esté lesionada. Lo que el médico o veterinario tiene que observar en un paciente humano o animal son estos síntomas, para luego tomar los que son importantes y ordenarlos para clasificarlos y saber de esta manera. Qué enfermedad está padeciendo.

Al clasificarlos formamos lo que se denomina “síndrome” y este le da el nombre a la enfermedad y de acuerdo a esto se indica el mejor tratamiento posible de acuerdo a lo que indican los manuales más actuales de terapéutica. Los homeópatas vamos mucho más lejos ya que no sólo debemos descubrir la mayor cantidad de síntomas posibles y catalogarlos sino que a cada uno de esos síntomas los describimos lo más detalladamente posible. “Le duele la cabeza”. Ese es el síntoma crudo, desprovisto de adornos. Luego vienen las preguntas: ¿en qué parte de la cabeza es el dolor? ¿Cómo es el dolor?: como pinchazos, como presión, como que explota etc…  ¿Cuándo duele?  Todo el tiempo, sólo a la noche, a la mañana, cuando salgo al aire libre, cuando entro a una habitación cerrada, y así puedo seguir describiendo el síntoma. “Tiene una diarrea”, lo mismo: cuándo aparece, de qué forma, de qué color, con qué olor, se acompaña de tenesmo, tiene ardor en el ano, etc.  Luego hay que unir los diferentes síntomas y agruparlos por características comunes. Son síntomas lesionales. Que son producidos por lesiones.  Son síntomas exonerativos, es decir un intento del cuerpo de autocurarse…la diarrea es un síntoma muchas veces exonerativo, es el intento del cuerpo de eliminar tóxinas.  Es un síntoma primario o secundario a otro problema etc… vienen sólos o acompañados de otros: sed, escalofríos, fiebre, estornudos, tos etc.   Como pueden ver a esta altura. No nos alcanza con simplemente poner los síntomas, agruparlos y darle el nombre de una enfermedad y de acuerdo a ello fijarnos en los libros o computadoras cual es el mejor tratamiento para esa enfermedad que es lo que hacen habitualmente los médicos o veterinarios alópatas. A los homeópatas no nos alcanza con eso… porque cada individuo es diferente y vive sus síntomas de forma diferentes.  Es por ello que para nosotros, es fundamental identificar perfectamente los síntomas del paciente, modalizarlos (describirlos bien), jerarquizarlos (se ordenan de acuerdo a su importancia) y luego confrontar esos síntomas con los miles de remedios homeopáticos, para ver cuál o cuáles son los remedios que experimentados en hombres sanos dieron síntomas semejantes. Esto último se denomina “repertorización” y es el método que tenemos para poder encontrar el o los remedios que van a tratar de curar a nuestro paciente. Es una tarea complicada, difícil, interesante, apasionante. Hay que buscar el remedio justo para ese paciente en ese momento de su vida. Y luego de acuerdo a la guía que tenemos ya escrita (historia clínica) vamos observando atentamente como se va moviendo la enfermedad dentro del individuo para saber al tiempo, si vamos bien o vamos mal. Para ello hay ciertas reglas que debemos tener en cuenta (otro día se las cuento). El trabajo del homeópata es intenso y muy satisfactorio.

Por MV. Jorge S. Muñoz
Médico veterinario homeópata

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