Por los derechos de los animales

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Maria la crucé una mañana en nuestro palier, tenía un pin en el pecho con la imagen de unas vaquitas, donde se leía algo así: “Ellos no tienen voz, yo les presto la mía”.

-Hey! sos vegana/militante? – le pregunte desde mi prejuicio clasificatorio.

Soy activista vegana- me contestó con su sonrisa de siempre.

Maria Boratti es médica, tiene 36 años y ya bastante experiencia en guardias coronarias, terapias intensivas. Me cuenta que realizó un posgrado en medicina integrativa y que actualmente se está formando en medicinas alternativas.  Es Activista en “Anonymous for the voiceless” e integrante de “Médicos por la verdad”. Prepárense para conocer a Maria…

-“Ser vegano es no consumir ningún producto vinculado con la explotación animal, ya sea alimentos, vestimenta, espectáculos (por ejemplo ir al zoológico). No consumir ni financiar ningún producto vinculado con la explotación animal.  Ser vegano activista, es un vegano que aparte de haber tomado esa decisión de no participar en la explotación animal de ningún tipo toma cartas en el asunto e intenta difundir esa idea, ese mensaje de diferentes maneras.  Anonymous for the voiceless es una organización internacional de la cual formo parte.  El tipo de acciones que se realizan tienen que ver con la toma de conciencia. Por ejemplo: un grupo de activistas se para en una parte muy transitada de la ciudad, esto se replica en diferentes ciudades del mundo, el mismo día  – Buenos Aires, París, Berlín, Barcelona – en todos lados con videos que muestran lo que pasa dentro de la industria alimenticia, cosmética y la industria de indumentaria… Mostramos esas imágenes y a partir verlas es que las personas se acercan, les comentamos de qué se trata. Porque mucha gente no sabe realmente qué sucede o no ha visto las cosas por las que tienen que pasar los animales. Y cuando lo ven, no te digo que toman la decisión de hacerse veganos, pero sí que se replantean las cosas.”

-¿Cómo llegaste vos al veganismo?

-Mi primera influencia fue una de mis hermanas -vegana hace cuatro años- y mi amor por los animales. Yo tengo dos perritos y ahí uno se da cuenta del valor que tiene cada vida.

En Netflix vi un documental, se llama “What the health”. La ultima razón que yo tenía para no ser vegana se me calló en ese momento. Pensé que lo correcto era que yo fuera vegana, porque era lo que más se acercaba a mi modo de pensar.

-¿Cómo llevas el veganismo y la medicina?

-Vinculando el veganismo con la medicina.

La medicina es una industria muy grande, maneja mucho dinero. La industria farmacéutica sin duda también. Cuando me empecé a meter en la medicina, y más cuando hice la residencia – hice una residencia incompleta de cardiología- empecé a ver como la medicina había dejado de ser lo que era antaño, ese arte se transformó. Hoy los médicos somos prácticamente “Dealers” de la industria farmacéutica.  Conocés qué es la medicina a basada en la evidencia? Es la evidencia científica que los médicos utilizamos para hacer las aseveraciones sobre “qué medicación tiene que tomar cada paciente”, esas investigaciones están pagadas por la industria farmacéutica. Esto hace que las cosas se ensucien bastante, no digo que los estudios científicos no estén bien hechos, digo que hay intereses en las decisiones sobre qué variables poner a comparar en un estudio científico. En resumen digamos: ningún laboratorio de la industria farmacéutica va a pagar estudios multicentricos, prospectivos, doble ciegos, que son estudios monstruosos, que salen millones y millones. Nadie va a pagar un estudio así para comparar que comer plantas o basar una dieta en vegetales te cura de casi todas las enfermedades. En cambio van a comparar dos drogas que ellos venden, ese es el estudio que ellos van a pagar.  Como los médicos sacamos nuestra información de esa medicina basada en la evidencia, nuestra información tiene un sesgo muy importante. Entonces el veganismo sí tiene que ver la con medicina, en mi forma de pensar.

El veganismo es sacarse un velo de encima, crear un mundo y una forma de vivir que realmente sea como vos crees que debe ser, más allá de lo que te diga el “Mainstream” (corriente popular) y en la medicina es lo mismo, es irse por otro lado y tratar de buscar una solución a los problemas de salud que no esté vinculada con la industria farmacéutica sino que esté vinculada con cambiar la alimentación y el estilo de vida.

-¿Biologicamente estamos preparados para ser veganos?

-La verdad que sí. Nuestra fisiología comparada por ejemplo con los monos, que son lo más parecido al humano, ves nuestra dentadura… ellos son herbívoros (el 3% de su dieta es basada en animales y la mayoría de eso son insectos). Nuestra dentadura es mucho más parecida a la de los monos, si vos comparas nuestra dentadura con la de los carnívoros, tienen los caninos mucho más grandes; los herbívoros tienen todos los dientes rectos como nosotros. Nuestro tubo digestivo también, nosotros tenemos un tubo digestivo muy largo, más parecido a los monos también, en cambio los carnívoros tiene un tubo digestivo mucho más corto porque la carne se digiere con el ácido clorhídrico del estómago y después no requiere mayor proceso, entonces no necesitan un tubo digestivo tan largo como tenemos nosotros y como tienen la mayoría de los herbívoros.

Además hay una respuesta fisiológica del humano ante la sangre. Si vos a un carnívoro lo pones en un matadero empieza a salivar y quiere comer; vos pones a un ser humano frente a un animal que está sangrando o que está muriendo y le da lástima o asco, le provoca rechazo. Esa es nuestra fisiología que nos está diciendo que no nos queremos comer esa presa. Cuando comemos carne no la podemos comer cruda como la comen los carnívoros, la tenemos que cocinar, la tenemos que cortar con cuchillo y la tenemos que saborizar. En cambio vos ves una fruta y la fruta está hecha para que la coma el ser humano tal cual y como está, te gusta el olor, te gusta el color, te da ganas de agarrarla, es fácil digerirla no necesitas ninguna herramienta para consumirla y así con la mayoría. Entonces nuestra propia fisiología nos está diciendo que estamos más hechos para consumir una dieta de herbívoros que para la otra.

-¿Cuál sería tu mundo ideal, el mundo por el que trabajas?

-No sé si tengo un mundo ideal pero si tengo una visión de hacia dónde deberíamos ir, un mundo donde haya más conciencia. Donde cada consumo esté vinculado con la conciencia de donde procede ese producto que estamos consumiendo.  Estamos destruyendo nuestra salud y al planeta con un consumo completamente desenfrenado. No sabemos de dónde vienen las cosas que consumimos, pero cuando empezamos a meter la nariz para ver de dónde vienen el corazoncito se te hace vegano; primero por compasión y después por el nivel de inconsciencia que tenemos como consumidores.

Un buen paso sería tener conciencia que cada vez que ponemos plata en algo, que sepamos qué daño o que consecuencia tiene eso que nosotros estamos financiando.

Ser vegano es tratar de crear un mundo de paz y consciencia!

Cecilia Andrada
CONVIVIR

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