Oh Sol que me hiciste mal!!

11

¿Por qué se hace tanto hincapié en cuidarnos de los rayos de sol? ¿Qué daños le proporcionan a nuestro cuerpo? El Sol es beneficioso para el organismo, ya que nos ayuda a generar la vitamina D que nos permite absorber el calcio, además de poseer un poder antidepresivo. Sin embargo, el Sol acelera los procesos de envejecimiento de la piel. Su radiación provoca un daño que se va acumulando y que tiene efectos en el ADN celular, en el tono y asperezas de la piel y en la destrucción del colágeno. La piel que está foto envejecida presenta arrugas más profundas y man – chas más visibles. Cuando vemos que nuestra piel está empezando a verse envejecida, manchada, arrugada, poco tersa comenzamos a preguntar – nos qué es lo que hicimos mal, si ya estaremos volviéndonos mayores y cuáles son las causas de lo que está sucediendo. El envejecimiento de nuestra dermis se produce por dos razones: una es interna y la otra externa. La causa intrínseca está ligada a temas genéticos las cuales son incontrolables. Los especialistas le dicen el “envejecimiento cronológico” ya que nuestra piel, como todo nuestro organismo va mutando. Los momentos más importantes de cambio son en la adolescencia y en la menopausia. Con cremas hidratantes, el consumo de omega 3, una alimentación sana y consciente, ayudarán a cuidar un poco más la piel. Por otro lado, la causa extrínseca de envejecimiento de la piel, sí puede controlarse y si lo hacemos ayudaremos a controlar la mayor causa del envejecimiento de nuestra piel. Ésta es la nombrada anteriormente: el envejecimiento producido por los rayos solares. Las señales más evidentes son:
Mutación de la textura de la piel: si vas sintiendo tu piel cada vez más áspera es porque el sol actúa sobre los radicales libres, los cuales destruyen el colágeno y la elastina y producen que nuestra piel se asperece. Aparición de manchas: cuando exponemos nuestra piel mucho tiempo al sol, se producen manchas que además de antiestéticas pueden resultar dañinas y hasta muy peligrosas. Estas manchas son denominadas lentigos y son oscuras y marrones, planas y suelen ser irregulares. No desaparecen solas ni con cosméticos, sino con tratamiento médico como láser o criocirugía. Si notamos en la zona de nuestra piel algún nódulo saliente, rojez, picazón, contorno irregular o ampolla es importante que acudamos al médico para descartar que se trate de un lentigo maligno.
Arrugas: si bien esto no puede controlarse demasiado cuando van pasando los años, la exposición solar estimula la aparición de arrugas.
Flacidez: la elastina va descendiendo si estamos mucho tiempo al sol, por lo que la piel se torna más fina y por lo tanto más flácida. Gracias a la elastina nuestra piel es elástica y firme y si bien la elastina comienza a bajar con el paso del tiempo, el sol acelera el proceso.
Las verrugas seborreicas: éstas aparecen generalmente en la espalda y en el tórax y tienen relieve. Nunca olvidar ponernos protector solar y evitar las horas de sol extremo. Por otro lado, cuando hayamos expuesto nuestra dermis al sol, podemos buscar plantas o remedios caseros con Aloe, Melón, Manzanilla que hidraten y reconforten nuestra piel.

Gisela Medrano / CONVIVIR

Compartir
Artículo anteriorGotas de sudor
Artículo siguienteLa cara nos delata

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here