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Si
no expande los pulmones a su entera capacidad, no
puede limpiar la mucosidad de los alvéolos,
ni recibe suficiente oxígeno y no se libera
de todas las toxinas que conducen a enfermedades e
infecciones.
En Oriente, se suele decir que cuando nace un niño,
la duración de su vida esta predeterminada
por el número de respiraciones asignadas, y
no por el número de años. Por lo tanto
según esta visión, si respiramos más
despacio, viviremos más tiempo y más
sanos.
En
el libro “Kundalini Yoga, The Flow Of Eternal
Power”, la autora Shatki Parwha Kaur Khalsa,
dice: “Cada respiración te es dada, tu
no respiras, algo dentro de tí respira”.
Algunos llaman a esta poderosa energía que
respira dentro nuestro, Dios.
Nuestro cuerpo es un contenedor que da forma a nuestra
energía.
Darnos cuenta de la respiración nos ayuda a
mantenernos en el momento presente. La respiración
enciende literalmente nuestro fuego con el oxígeno
nuevo que entra. El prana o la fuerza de la vida en
la respiración es el combustible básico
que nutre el cuerpo, limpia la mente y tranquiliza
las emociones.
El ritmo y la frecuencia de la respiración
están íntimamente conectados con nuestros
estados emocionales y mentales. De hecho, las emociones
y la mente hacen que la respiración varíe,
por lo tanto, si controlamos la respiración,
empezamos a ganar control sobre las emociones y la
mente. Al hacer más lenta la respiración,
calmamos la mente y equilibramos las emociones.
Si podemos bajar el ritmo hasta 8 o menos respiraciones
por minuto (cinco segundos inhalando y cinco segundos
exhalando), el sistema glandular se estimula y esto
tiene un efecto directo sobre el estado psíquico
y nervioso.
Si logramos bajar a cuatro por minuto (siete segundos
en cada inhalación o exhalación) el
centro energético de la corona, o séptimo
chakra es activado por la glándula pineal.
En los hospitales psiquiátricos de EE.UU se
han hecho pruebas en relación con la respiración
y el estado psíquico de los pacientes, encontrando
que había una relación muy directa entre
el ritmo respiratorio y la gravedad del estado psíquico.
La mayoría de las personas que están
desequilibradas, respiran entre 20-25 veces por minuto,
con una respiración tremendamente corta y muy
superficial y al no haber estimulo energético,
no hay oxigenación. Una persona normal respira
15-16 veces por minuto. En un estado profundo de meditación
se respira 4 veces por minuto.
Yoga
Flow
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