LA LEY DE LA SELVA o la ley de la presa y el predador

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¿Todavía no leíste la primera parte de la nota? Ingresá acá para verla:

La inseguridad y los animales de poder

 

En la naturaleza, “las presas”, son generalmente animales herbívoros, se alimentan de cereal, pastos, hojas y raíces como los equinos, ovinos, etc y en otro orden; ratas, topos, conejos, aves. Estos animales “saben” que en algún momento de su vida pueden ser comidos por predadores y esta situación no los altera, es decir, no los estresa, los hace más perceptivos e intuitivos para detectar el peligro.
La ley de la selva en la ciudad: tanto presa como predador conviven y en apariencia no se diferencian los unos de los otros, salvo por algunas características especiales y por la zona donde operan, pasamos a describir: Nuestra vestimenta influye, si llamamos la atención de los predadores (los delincuentes urbanos) poniéndonos de manifiesto en forma evidente y de acuerdo a las circunstancias. El regresar de noche a nuestro hogar a pie y con ropa elegante puede atraer su atención, seguirnos y emboscarnos. Si caminamos por el medio de la calle las luces nos harán visibles y nos podrán ver a gran distancia, haciéndonos vulnerables a los posibles delincuentes que estén merodeando para buscar una víctima (al boleo).
Es imprescindible estar muy atento para no ser presa de los cazadores (delincuentes, ladones, secuestradores) porque detrás de ellos están los predadores secundarios que pueden ser muchos y de distintos niveles sociales. Como vimos en la nota de la edición anterior, encomendarse y descubrir en meditación a nuestro animal de poder puede ser de gran ayuda…es creer o reventar:

Reportes de algunas personas ayudadas por su animal tótem de gente que conozco:
Nelly de 84 años y cuyo animal tótem fue un león; “Estaba aguardando dentro del auto a que el portón automático termine de abrir, cuando de la nada aparece un delincuente y me amenaza con un revolver en la cabeza. No tuve miedo y le pedí a mi animal de poder que me deje entrar en él, como si me pusiera un tapado de piel de león. Acto seguido, el ladrón echó a correr hacia la esquina, perdiendo el arma en la fuga. Llame a la policía y me dijeron que habían llevado al hospital local a un individuo que decía haber sido atacado por un león, pensamos que se trataba de un desquiciado. No estaba herido pero si aterrorizado”.
Guillermo de 45 años y cuyo animal de poder era el lobo; “Estaba haciendo footing, corriendo por una zona de casas quintas en Parque Leloir, cuando, de repente salió un perro de una de esas casas, probablemente un Rottweiler y amenazante me cortó el camino, venía para morderme, no había nadie en la calle para pedir ayuda y aun así le grité para que se fuera pero era peor, se me venía encima. Cuando ocurrió algo increíble; empezaron a acudir al lugar perros vagabundos en cantidad que lo rodearon y no lo dejaron moverse, aproveché esa situación para escapar”.
Analía de 27 años: Le fue dado como animal de poder la rana, benefactora para los indios, porque con su croar llama a la lluvia. “En ese entonces yo estudiaba ingeniería industrial en la Universidad de Luján, tenía que rendir por 3ª vez el final de Termodinámica, si me iba mal tenía que re-cursar la materia y también perdería un trabajo donde me contrataron con la premisa de que me estaba por recibir de ingeniera. Recurrí a los chamanes de Moreno, porque un amigo que los conocía me dijo que me podían ayudar, ya que estaba muy nerviosa y no tenía la atención necesaria para estudiar. Llegó el día del examen, di el escrito por la mañana y el oral sería por la tarde. En lugar de repasar la materia me senté bajo un árbol y me quedé dormida. Un compañero me avisó que me estaban llamando para dar el oral, tomé mis libros y fui al salón. Con tizas en el pizarrón hice dibujos y fórmulas de cómo funciona la termodinámica en la naturaleza. ¿? O sea, la aplicación práctica de la termodinámica. El profesor llamó al decano diciéndole que no se pierda lo que yo estaba explicando. Luego de mi exposición, tanto el decano, el profesor y los estudiantes que observaban me aplaudieron, mi nota fue un 10 y escuché que el decano le decía al profesor que ahora entendía, quizás de una forma poética, lo que se trataba de explicar con las fórmulas matemáticas en la termodinámica del planeta.”
Julia de 36 años, su animal de poder el lobo; “Estaba esperando el bus en la calle España y Pagano de la localidad de Moreno, a las 5 de la mañana, no había nadie en la calle, solo alguno que otro empleado de la estación de servicio al frente, había algo de niebla. Es entonces cuando frena un auto con 4 tipos adentro y uno de ellos baja y viene hacia mí, mientras que otro del auto le gritaba: -¡Agarrala, agarrala que está sola! – No tuve miedo, porque una tenue voz en mi oído me dijo que estaba todo bien, que nada me iba a pasar. De repente, es cuando el sujeto que se me acercó y ya estaba a escasos metros de mí, se paró y dio la vuelta, luego corrió hacia el auto. De allí le ordenaban que me sujete y me lleve con él. Escuché que les gritó; – ¡No vieron el enorme perro que está con ella!, yo no puedo con ese monstruo…- Aceleraron y se fueron, sentí que mi lobo me había protegido. Conozco muchos más casos más, donde se confunde la intervención de los animales tótem o animales de poder con la casualidad.

NOTA: En el CD de tamborcitos chamánicos (la percusión monótona del Cultrúm), el ritmo permanece constante hasta que al final del CD empieza a variar el ritmo, indicando que se está por terminar la meditación (El CD + el libro “Crónica de un viaje a lo desconocido” los pueden adquirir en “Deva’s” Corrientes 1754 – CABA). La meditación guiada nos la pueden solicitar a nuestro correo, citando haber leído el artículo de la revista “Convivir”.

Por el Ing. Guillermo Marino Cramer
Autor del libro:
“Crónica de un viaje a lo desconocido” Ed. DUNKEN
Email: skyjetar@gmail.com

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