La diabetes en animales

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La palabra diabetes quiere decir sifón y se acuñó para hacer referencia a uno de los signos principales de esa patología: la excesiva eliminación de orina. A ésta se le agregó el término Mellitus por su sabor a miel. Hasta comienzos del siglo XX los médicos clínicos probaban la orina de sus pacientes para diagnosticar ciertas enfermedades, como la diabetes. Verdaderos héroes eran los tipos. Los chinos más inteligentes controlaban la orina con hormigas, que se abalanzaban sobre las que tenían glucosa. Modernamente se utilizan tiras reactivas que van virando del color de acuerdo a la cantidad de azúcar presente.

La hormona llamada insulina (en griego significa “isla”) ya que se elabora en los llamados “islotes de Langherhans” que están en el páncreas, es la responsable del ingreso de la glucosa que está en la sangre al interior de las células. Por lo tanto, la falta de insulina como también el bloqueo de la insulina, va a producir una disminución de ese ingreso, dando por resultado un exceso de glucosa en la sangre. La hiperglucemia (aumento del azúcar en sangre) es el síntoma principal de la diabetes Mellitus. Podemos entonces clasificar a la diabetes, de dos formas principales: 1. La falta o disminución de la producción de insulina por el páncreas y 2. La interferencia o bloqueo de la insulina existente. En los dos casos vamos a tener un exceso de azúcar en la sangre y una falta de azúcar en las células de los tejidos. Cómo el azúcar (glucosa) es el principal aportante de energía, uno de los síntomas presentes va a ser la gran debilidad y falta de fuerzas que tienen los animales diabéticos. La enfermedad puede presentarse en cualquier edad, pero es más frecuente en animales (perros y gatos) ancianos. La poliuria y polidipsia (orinan mucho y toman mucha agua) es un síntoma característico que puede estar acompañado de polifagia (aumento desmedido del apetito). Hay veces que los animales son capaces de robar comida de la basura.  La pérdida de peso corporal y el estado del pelaje también nos sirven para hacer un buen diagnóstico. En perros, se pueden producir cataratas (aumento de la densidad del cristalino del ojo), raramente pasa esto en gatos. Estos tienen muchas veces síntomas neurológicos localizados en las patas traseras, que están débiles y a veces se flexionan totalmente caminando con los tobillos (se llama caminar plantígrado). La debilidad de los músculos produce que a los gatos se les dificulte saltar para subir a sillones y camas. Muchas veces la consulta se realiza únicamente por este síntoma.

Es importante, que si su animal, comienza a tomar mucha agua, a orinar por demás, a tener mucho apetito o por el contrario dejar de comer. Si está débil y le cuesta subir a lugares altos o le aparecen cataratas repentinamente, consulte con su veterinario para hacer un correcto diagnóstico e iniciar el tratamiento lo antes posible. Hablando del tratamiento este consiste en dar una dieta especial y en el uso de insulina que reemplace a la faltante. El manejo del paciente diabético requiere de un entrenamiento para los que se van a hacer cargo del mismo. Recuerdo a un profesor que nos decía que para un perro o gato diabético no hay nada mejor que tener un dueño diabético, ya que este ya está entrenado para el uso de la insulina y los controles rutinarios de sangre. Hay aparatitos que miden la glucemia con una gota de sangre que se obtiene pichando la oreja o la parte interior del labio. Los animales diabéticos pueden vivir muchos años en muy buenas condiciones si son atendidos correctamente. Ahora bien, como ustedes saben yo soy homeópata y en estos casos la homeopatía es fundamental para el tratamiento del diabético. El correcto tratamiento con remedios homeopáticos bien elegidos va a lograr un equilibrio interno fundamental para su éxito. Muchas veces la gran oscilación de los valores de glucemia hace que uno se vuelva loco para darle la insulina que necesita. La glucemia se va por las nubes y luego baja peligrosamente provocando esas curvas que son tan poco deseables. Mi experiencia con la homeopatía indica que cuando los remedios están bien elegidos se normaliza esa irregularidad y se hace mucho más sencillo el manejo del paciente. Incluso me ha pasado muchas veces en gatos, pero también en perros que cuando uso los remedios homeopáticos, la glucemia va bajando, teniendo que ir bajando también la cantidad de insulina hasta llegar algunas veces a dejar de lado la insulina y solamente tratar al paciente con homeopatía, dieta y ejercicio. La diabetes es una enfermedad crónica que puede ser controlada perfectamente y es fundamental detectar a tiempo. Recuerden sus síntomas principales: Las tres P. Poliuria, Polidipsia y Polifagia.

Salud y Alegría. Hasta la próxima.

MV. Jorge S. Muñoz
Médico veterinario homeópata

www.homeovet.com.ar

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