La “cuco-bacteria”
 ya está en Argentina…

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… y van unas cuantas. ¿No?

No importa cuántas veces lo hagan, el miedo es la respuesta colectiva y los que saben aprovecharlo saben que no solo es una eficaz herramienta de manipulación sino también un punto de apoyo para excelentes campañas de marketing.

No le quito importancia al último estreptococo, como tampoco lo hago con el último brote de sarampión, ni con las anteriores crisis de la gripe, etc., pero no puedo dejar de indignarme cuando veo a todos los responsables del sistema sanitario montando escenarios desproporcionados a la realidad. Un día de estos, no me extrañaría que armen una campaña mediática para hacernos notar los riesgos de ser atropellados por una mosca y una promoción aledaña sobre el último medicamento de moda para evitarlos.

Por mucho, las causas de muerte más importantes en Argentina y en el mundo son las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes y todas ellas se pueden prevenir en un elevadísimo porcentaje inaccesible para ningún medicamento, vacuna o intervención médica, simplemente con educación en hábitos saludables; estos a su vez, serían una forma poderosa de crear salud en toda la población y prevenir el resto de las enfermedades; agrego, por muy poca plata, porqué realmente si a nuestro presupuesto le sacamos los 130 litros de gaseosa por habitante y lo cambiamos por agua ya desde el vamos no solo nos ahorramos unos 5000 pesos, sino que además conservamos buena parte del calcio en nuestros huesos, las reservas de magnesio, problemas de conducta en los niños, unos miles de casos de diabetes al año y podría seguir y seguir y seguir enumerando las tonterías colectivas con que inmolamos nuestro bienestar, pero solo con esta podríamos brindarnos un salto cualitativo nunca visto en las estadísticas sanitarias de este país.

Y no olvidemos que, tal como así lo revelan las estadísticas en EE UU y Europa, la tercera causa de muerte se debe a las fallas médicas. Seamos honestos: ¿A alguien se le ocurre un lugar tan peligroso para la salud como la guardia de un hospital público al que se accede innecesariamente, simplemente por las dudas y para calmar la ansiedad de esta -o cualquier otra-pandemia de miedo e ignorancia?

En fin, no me voy a detener a rezongar viendo como los corderos van felices y agradecidos al matadero, porque parece que nuestra sociedad, tal como está planteada, se alimenta de eso: enfermedad, sufrimiento innecesario y muerte anticipada. ¿O qué, acaso su doctor y las empresas farmacéuticas viven del éxito y ganan plata solo cuando usted está sano? No señor, se lucra, y mucho, cuando el sistema fracasa en sus objetivos.

Simplemente voy a plantear algunas preguntas que tampoco son necesarias para quienes ya nos graduamos de “ovejas negras”, pero que tal vez sean útiles para quienes aún puedan desengancharse -en la medida de lo posible- de esta matriz absurda:

👉 ¿Resistencia bacteriana y/o inmunidad deprimida?

👉 ¿Cuál era el estado general de los fallecidos? ¿Estaban bien hidratados? ¿Pertenecían a la mayoría de argentinos que se alimentaban a base de gaseosas y excesos de carnes, harinas refinadas y lácteos? ¿Habían recibido una vacuna en los últimos días? ¿Han sido sometidos a prolongados tratamientos de antibioticoterapia? ¿La salud de su microbiota era mínimamente adecuada? ¿Estaban infestados de parásitos? ¿Tenían infecciones secundarias?

Preguntas muy simples como para que una iluminada dirigencia política y sanitaria como la argentina se haga, gente que está convencida que se las sabe todas, no tiene nada que aprender, que alguna vez tendrán éxito haciendo lo que siempre fracasó y pueden darse el lujo de seguir funcionando en piloto automático.

Hagamos lo que hagamos y estemos como estemos, hay que estimular la inmunidad natural; no diré mucho porque las soluciones básicas son simples y cualquiera con dos dedos de frente puede hacerse cargo: propóleo, plata coloidal, lapacho, uña de gato, equinácea, llantén, vitamina C…

En el año 2003, viendo lo que pasaría en los años siguientes -y efectivamente pasó, está pasando y se profundizará-, he escrito la primera versión de un libro conocido como “Estimula tu inmunidad natural” (editado ahora por Kepler en coautoría con Pablo Martín y antes por Obelisco), el cual no es una garantía absoluta en este mundo de locos pero ha demostrado ser un salvavidas eficaz durante quince años. Porque pase lo que pase y haga usted lo que haga, de la misma forma necesita proveerse alimentos frescos, integrales y vivos para mantener su cuerpo libre de toxinas y bien nutrido para prevenir las enfermedades mencionadas, hoy más que nunca debemos hacer el ejercicio permanente de estimular las defensas por medios naturales; no solo es la mejor forma de prevenir, también si enfermamos es nuestra garantía para afrontar mejor ese escenario. ¿O no?

Nada más, nos vemos en la próxima reunión de ovejas negras; lamentablemente, en la orden del día tocará seguir llorando unos cuantos corderos… ¡porqué siempre habrá una bacteria que te puede matar de miedo!

Pablo de la Iglesia
www.coachnutricional.net

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