Especias

- tesoros de salud -

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Spice Spill

Clavo: En el lenguaje popular, el botón de la flor del clavo de olor es apodado “clavo del amor”, lo que no deja ninguna duda acerca de la principal de sus virtudes, sin olvidar su delicado sabor. Asociado con canela y nuez moscada, en la preparación del vino caliente, el clavo permite obtener una bebida tónica y reconfortante.
Enebro: Con él se aromatizan algunos alcoholes, en particular en los países nórdicos, gracias a lo cual los bebedores de ginebra -se supone- ignoran la gota y reumatismos. De todos modos, es preferible limitar la cura a las bayas que condimentan algunos platos como el choucroute, algunos fiambres y conservas. Así se beneficiará, sin peligro, de sus virtudes diuréticas y antisépticas.
Estragón: El profesor Binet estimaba que sólo el estragón podía reemplazar a la vez la sal, la pimienta y el vinagre. Recomendaba a los enfermos del estómago o aquellos que debían seguir un régimen sin sal, que lo utilizaran para sazonar sus platos y verduras crudas. Esto no es todo. Esta planta, de origen mongol o tártaro, introducida en Europa por los moros cuando conquistaron España, encierra igualmente un aceite esencial, el estragol, de acción aperitiva. No es por azar que, muy a menudo, sirve de acompañamiento a los platos de entrada.
Jengibre: “El hombre sin jengibre pierde a la vez sus fuerzas y su mujer”, dice un viejo proverbio chino. Que debe ser completamente cierto. Y es que los hijos del Celeste Imperio conceden una muy grande importancia al ejercicio de su virilidad, el cual es poderosamente secundado por esta planta. Pero esto no es todo. Se sabe que China es un país inmenso donde las comunicaciones no son siempre tan rápidas como se querría, en particular para los productos alimenticios. El jengibre tiene la propiedad de neutralizar los nefastos efectos de una carne o de un pescado cuya frescura deja que desear

“Los remedios de la abuela”
de Jean Michel Pedrazzani

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