El poder de la bendición

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“Cuando bendicen en cruz, están llamando al Angel del Agua,
al Angel de la Tierra, al del Fuego y al Angel del Aire, para que
acudan a sanar o cargar de su poder al objeto que bendicen.
Sean por tanto merecedores del gesto. Por el Angel del Agua
dotan al objeto bendito del sentimiento del Padre Creador, por
el Angel del Aire lo dotan de la Mente, por el Angel de la Tierra
dotan al objeto bendito de la fuerza de la Madre Naturaleza y
de su energía, y por el Angel del Fuego lo dotan del espíritu
de Cristo, hijo del Padre Sol, creador de nuestra existencia.
Cuando bendicen por 3 veces están recorriendo las 12 estancias
del Cristo Creador, hijo del Padre Eterno- Zodíaco. Cada
invocación atrae millones de seres y de energías sobre lo que
bendicen. Nunca pronuncien el nombre de Dios en vano y
nunca realicen actos que no estén a la altura de la necesidad
y de la objetividad o serán severamente castigados. Aún
pasando miles de años no conseguirán entender ni sentir el
poder de la bendición. Deben recordar que la energía del
Cristo está en todo y deben sentir el todo como una sola cosa.
Una estrella lejana y la hoja de un árbol son parte de una
misma cosa. El aire que respiran es Cristo y por tanto vida.
Desde ahora os digo que la mayoría de las enfermedades
están causadas por los malos hábitos de la respiración y de
la comida. De oriente vienen mensajeros en las caravanas
que nos hablan de la ciencia de la respiración y de sabios
monjes que en lugares lejanos respirando pueden llegar a
vislumbrar la fuerza y la sabiduría del Creador. Moisés, nuestro
padre, dijo que hubo un tiempo donde los hombres aprendieron
a fundirse con la naturaleza y vivían más de mil años
como nuestros patriarcas Matusalén, Lamec y Noé”.
“La curación esenia”

 Asoc. Adonai

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