El lado B de la moda

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Te levantás por la mañana, te vestís, ¿pensás en el proceso de producción de tu ropa? Yo tampoco. Personalmente siempre me gustó la ropa de otra época, los precios de la ropa en ferias americanas, y aún sin conocer demasiado los detalles (contaminación, explotación, agotamiento de recursos, etc.) siempre supuse los daños al medioambiente que conlleva la industria de la moda.

Una breve búsqueda en google “industria de la moda contaminación”, me dio millones de resultados y una frase que resuena: “La industria más contaminante después de la del petróleo es la de la moda.”

Comparto algunos datos relevados de WWF y la UNESCO:

– Poliéster, es la fibra más usada para hacer ropa en el mundo, utiliza cada año 70 millones de barriles de petróleo para producirla y tardará más de 200 años en descomponerse.

– Rayón, viscosa o fibrana, que son artificiales pero hechas a partir de celulosa, la cifra es nuevamente 70 millones, pero esta vez de árboles que se usan para producirlas cada año, de manera que tienen que ser talados.

– Algodón y fibras vegetales, resulta que estos son los cultivos que más consumen plaguicidas: 24% de todos los insecticidas y 11% de todos los pesticidas del mundo, que afectan la tierra y el agua. Además es uno de los cultivos que más agua desperdician. Para producir una camiseta talle M se utilizan aproximadamente 4100 litros de agua.

El mundo de la moda desde hace años está intentando impulsar proyectos de “moda sustentable”.

•Proyectos Sustentables en Argentina

En la producción de textiles “Proyecto Seda”, impulsado por el INTI y con financiamiento Europeo se quiere reducir la pobreza mediante la producción sustentable de seda en Latinoamérica. Otra productora, Stay True fabrica prendas de algodón de manera ecológica y rotando cultivos. Además intentan impulsar la participación de la comunidad Quom en la producción.

El pasado lunes 19 de marzo Convivir estuvo presente en el “Desfile Reciclaje de Autor” en el Museo de la Historia del Traje, organizado por Positive Label. Una agrupación consciente del impacto ambiental y social de la industria de la indumentaria que agrupa varias marcas sustentables.

De todas formas, hay otras cosas a poner en consideración. Impulsar las producciones orgánicas que cuidan el medio ambiente y que emplean a trabajadores en condiciones dignas es extremadamente necesario. Así como denunciar aquellas marcas y productores que lucran con estas prácticas profundamente nocivas.

En nuestro país, “país en vía de desarrollo” como se nos llama, contamos con los espacios de cultivo, “aquí” se contaminan los suelos y se talan los árboles, somos además quienes producimos las prendas y cosa que, en muchos casos, implica la explotación de personas con mínima paga. Sólo en Buenos Aires habría más de 3000 talleres clandestinos, empleando 30.000 personas sin acceso a derechos laborales mínimos según denuncias de la fundación Alameda.

•El alto costo de la moda sustentable

Sin embargo, el producto terminado por una producción sustentable es muy costoso para un consumidor de clase media. En las condiciones en las que se encuentra nuestra economía hoy, no podemos acceder a comprar una camiseta de algodón orgánico y producido con Comercio Justo. Además de que prácticamente no se comercializan en Argentina.

•¿Pero qué cosas sí podemos hacer?

Y en muchos casos, me alegro de decir que muchxs de nostrxs ya hacemos:

– Pensar a quién le estamos comprando, ¿qué marca estamos decidiendo financiar? (En la web de Fundación Alameda hay un listado de las marcas que fueron denunciadas).

– A la hora de desechar algo porque no nos entra, no nos gusta, no lo usamos, etc.: donarlo, regalarlo, encargarnos de que llegue a ser reutilizado por alguien más.

– La ropa que no está en condiciones puede servir para un trapo, una gamuza, siempre puede tener una nueva función. Hay que aprovechar cada prenda al máximo.

– Canjear los uniformes escolares en las escuelas privadas se está convirtiendo en un evento positivo!

– Comprar ropa de segunda mano.

Sobre el último punto tengo algunos consejos ya que muchos piensan que comprar ropa de segunda mano solo es ir a una feria americana llena de polvo a revolver y encontrar la joya entre la basura. Realmente hay de todo, desde hace algunos años, varios sitios web que se encargan de prestar sus plataformas para que se revendan prendas de marca, una especie de mercado libre para la ropa de marcas conocidas.

Y si no te interesa la ropa de marca pero las ferias americanas clásicas tampoco, hay muchísimas personas que se encargan de ir a buscar las cosas que valen la pena y revenderlas. Incluso “intervienen” las prendas para agionarlas. Éstas, las podes encontrar sobre todo en Facebook, hay muchas de estos pequeños comercios que funcionan online y hacen cada tanto un showroom para mostrar lo que tienen.

Hay para todos los gustos, y todas las opciones nos ofrecen maneras de conseguir prendas que queremos sin seguir estimulando una industria que está consumiendo nuestros recursos y precarizando las condiciones de trabajo de millones en todo el mundo.

 

Catalina Llarín / CONVIVIR

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