Alimentación Consciente – Una cómoda incomodidad

Humano demasiado urbano

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Es increíble, parece un hecho premeditado, y lo es. Y cuando nos ocurre, pensamos, o más bien, lo justificamos casi en automático, y seguimos adelante con un sistema de vida que sería el que podemos sostener en las condiciones vertiginosas que ofrece la ciudad. Ahí, cerramos los ojos, off, no miramos atrás, como si fuéramos capaces de borrar esa situación de autoengaño (cliché) para siempre. ¿Es un trabalenguas? Sí. Pero ya lo destrabo. Frecuentemente resulta más fácil abordar el “súper” o el “hiper” en la góndola de los lácteos, para comprar una especie de yogur procesado, creyendo que nos aportará el calcio que mejorará nuestros huesos, sin pensar un instante, y menos leer la información impresa en el envase, que se trata de un yogur azucarado o endulzado artificialmente, y cargadito de aditivos (calcio entre otros) y aromatizantes, que resultado de procesos industriales simula sabor a frutas dulces; un auténtico ultra procesado. Toda esta acción en lugar de salir al encuentro de frutas naturales (hay una verdulería por cuadra o manzana, a la vez que un “super”), que entre otras virtudes aportarán a nuestro cuerpo fibras, y afectando verdadera y positivamente nuestro sistema digestivo y el inmunológico de base, como lo esencial que podemos recibir de ellas, así como una hidratación y efectos en la piel, que probablemente muy pocas o ninguna medicación de laboratorio de fármacos pueda lograrlo a ese precio tan bajo. La diferencia entre los efectos de uno y de otro es abismal, uno abona el camino de la enfermedad para alojarnos en la industria de los fármacos “curatodo – síntoma”, mientras que el otro directamente se ocupa de prevenirla, y por ende evitar los síntomas difíciles de sobrellevar. ¿Adivinen cuál?

¿Light?

Resulta más fácil también leer en las etiquetas que algo es “Light”. ¿Está más a la vista que la información nutricional? ¡Claro que sí!

Pero, ¿Qué significa “light”? Desde la Real Academia de la Moda y las Tendencias Globales, parece que algo así como: Garantía de Adelgazamiento y Buena Salud, sin importar cantidad ni calidad o componentes del comestible, por eso se podría comer de manera infinita y sin culpa, que total no engorda, y aquello que no engorda, o tiene bajo contenido calórico es síntoma de salud y bienestar…

Entonces, la otra pregunta que me surge es: ¿Qué y cuánta información evidenciada ignoramos, a partir de afirmar con la compra de esos comestibles, los postulados y slogans en los que se basan las marcas de esos ultra procesados, colmados de campañas de marketing por detrás, y bien de frente, para persuadir, convencer e influir en la decisión de un consumidor ávido por comer algo urgente que no engorde, ni le suba la presión, ni le aumente el colesterol, entre otras de las variables a controlar y conquistar.

Retomo la situación de llegar a casa (de la primera nota: “Alimentación consciente 1, empieza por 1), o estar en un trabajo, con mucho hambre, porque no comimos cuando debíamos hacerlo dado que así nuestro cuerpo y organismo nos lo requería, por lo que nos disponemos a ingerir comestibles que satisfagan esa necesidad de comer. Y tras ese acto casi impulsivo, diría, aparece la insatisfacción inmediata que deriva en el deseo de COMER, COMER y COMER, a raíz de que, en más de uno de esos comestibles, que mayormente no alimentan, los investigadores entendidos encuentran guardada la fórmula de ansiedad y adicción por seguir comiendo hasta que nos sentimos llenos. COMER, COMER Y COMER… Tremendo… Esa fórmula, que en más de un caso está probadamente basada en azúcar y sal en medidas suficientes como para seguir avanzando en la embestida del acto de comer sin parar.

¿Por qué caemos en eso? Es la otra preguntita

Mil motivos no alcanzan para detallar, y sería injusto resaltar solo algunos y obviar otros, porque la respuesta pecaría de incompleta. Sin embargo la cuestión me invita a pensarme como hombre, y en particular a mis antepasados, el hombre arcaico, que comía como acto elemental para vivir, y transitar enérgico su día en sus ocupaciones. Allí no había otra cosa que el ámbito de la naturaleza por la que estaba rodeado, y servirse de ella era lo que de una u otra forma le permitía ir aprendiendo qué era lo mejor para subsistir y vivir en su ecosistema.

Invitación

Alimentarnos no es necesariamente comer cualquier comestible, no todo los comestibles proveen a nuestro organismo los nutrientes esenciales para llevar una vida sana, saludable, incluso algunos no solo carecen de nutrientes sino que su ingesta frecuente producto de su composición nos puede enfermar hasta de un modo irreversible. De manera tal que, la incorporación progresiva de algunos hábitos que nos provean bienestar, como la elección de los lugares en donde compramos o adquirimos los alimentos, y la eliminación de otros que nos pueden estar perjudicando, podría ser parte o alguna de las claves para una vida mejor.

Estimular a la comunidad en la práctica de volver hacia hábitos y costumbres originales, básicos y probados, como el cultivo y consumo responsable, eligiendo productores y proveedores comprometidos con el medio y ecosistema en el que desarrollan su actividad productiva, colabora en comprender que alimentarnos es un hecho tan elemental como el respirar, solo que de ser instintivo, no deviene en automático como la pulsión del respirar. A la vez, alimentarnos adecuadamente puede resultar preventivo como sanador en múltiples aspectos inherentes a la forma de vida humana. Porque de eso se trata, en la naturaleza hallamos el alimento y la cura a cualquier tipo de padecimiento. Todo lo que se genera en nuestra naturaleza con forma de problema, es porque la misma guarda en sí la capacidad de resolverlo; a veces no necesariamente del modo en que deseamos o empujamos con el pensamiento, pero sí aprendemos a escucharla, sentirla, observarla, y respetarla, seguramente traiga la respuesta precisa para sanar.

Sencillo, si no respiramos, señal de que perecimos, y si no nos alimentamos… (lo dejo a tu criterio).  Salú !<

HuDU
Fernando Nano Hechtlinger. Escritor, Emprendedor, CoFundador de Distribuidora Saludabley HECHT Fine Arts & Consulting.
IG: @hechtfinearts y @nanohecht
FB: @nanohecht

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