Ácido folico durante el embarazo

Nutriente clave para la prevención del autismo en los hijos

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Un estudio publicado en una prestigiosa revista de salud de los Estados Unidos, sugiere que el consumo de ácido fólico durante el embarazo en forma de suplementos dietarios, vitaminas y cereales de desayuno, puede reducir el riesgo de autismo en los niños.
El estudio, encabezado por el Dr. Schmidt de Departamento de Ciencias de Salud Pública de la Universidad de California (EE. UU.), se baso en el análisis dietario de la madres durante el período de concepción de sus hijos (previo a la gestantación) y la documentando información por más de seis años.
El ácido fólico es ampliamente recomendado por los profesionales de la salud al comienzo del embarazo, e incluso antes de la concepción. El mismo es necesario para el cierre del tubo neural precursor en el feto del cerebro y de la médula espinal. El ácido fólico cumple aquí la función específica de ayudar a la prevenición de la espina bífida, un defecto de nacimiento muy grave. Los investigadores analizaron los datos de los riesgos genéticos y ambientales del Autismo Infantil, incluyendo 429 familias con un niño autista, 130 familias con un hijo con retrasos en el desarrollo y 2787 familias con un niño de desarrollo normal. Los datos sobre la ingesta materna de ácido fólico, incluyeron dosis, marcas y la frecuencia de uso, recogiendose a través de entrevistas telefónicas.
Los investigadores encontraron que en las familias con niños de desarrollo normal, la ingesta materna de ácido fólico fue significativamente mayor durante el primer mes de embarazo, en comparación con las familias con un niño autista. Por otra parte, se relacionó un menor riesgo de autismo, con un promedio de ingesta de al menos 600 microgramos (µg) de ácido fólico al día. También los autores señalaron que hubo una tendencia hacia una relación entre el consumo de ácido fólico durante los primeros tres meses de embarazo y tener un hijo con retrasos en el desarrollo, sin embargo esta relación no fue significativamente importante. En conclusión los autores afirman que la suplementación con ácido fólico en dosis considerables durante el embarazo puede reducir el riesgo de autismo en los niños, sin embargo, sostienen que investigaciones adicionales contribuirán aún más a estas conclusiones.
Además de las vitaminas, el ácido fólico y otros minerales, tales como el calcio y el hierro, son especialmente necesarios para el feto en rápido crecimiento. Las mujeres embarazadas deben consumir suficientes fuentes de calcio como los ciertas semillas,
verduras y productos lácteos (si no son intolerantes a la lactosa) y fuentes de hierro como verduras de hojas verdes oscuras, coles, legumbres y algunas carnes rojas (si no son vegetarianas). Es un mito que las mujeres vegetarianas deban puedan llegar tener déficits de nutritienes esenciales, si mantienen una alimentación balanceada (con todos los grupos alimentarios restantes) sin necesidad de incluir carne de algún tipo en su dieta. Paralelamente, el calcio es eficaz sólo si la persona también obtiene de su dieta o mediante suplementación, suficiente vitamina D. Ésta se activa o sintetiza luego de la exposición del cuerpo a los rayos ultravioleta del sol, siendo ampliamente recomendable que la persona se explonga a dicha radiación con la protección adecuada (en horarios adecuados) al menos 10 minutos diarios. Aunque las leches industrializadas están fortificadas con vitamina D, los productos lácteos elaborados con leche, como el queso y helados, por lo general carecen de esta vitamina, por lo que debe recurrirse a otras fuentes de suplementación de la misma si la persona no consume habitualmente leche o gran cantidad de verduras.

Lic. Eric G. StremBel HG Laboratorios

Licenciado en Química. Especialista en Plantas Medicinales.
Departamento científico HG Laboratorios

*Folato y el ácido fólico son formas de una vitamina esencial para el organismo denominada vitamina B9. El folato se encuentra naturalmente en los alimentos, y el ácido fólico es la forma estabilizar esta vitamina para utilizarla en suplementos dietarios.
De esta forma, el ácido fólico es bien tolerado en las cantidades presentadas en los alimentos fortificados y suplementos. Las fuentes de ácido fólico son los cereales, productos de panadería (que presentan harinas fortificadas), verduras de hoja verdes (espinacas, brócoli, lechuga, espárragos, etc) y en frutas como bananas, melones y limones. También se presenta en gran cantidad en legumbres, levaduras, hongos, jugo de naranja y jugo de tomate y algunas carnes. El ácido fólico se usa frecuentemente en combinación con otras vitaminas de grupo B, ya que el cuerpo requiere un balance completo y permanente del mismo, las cuales cumplen todo tipo de funciones vitales, relacionándose en gran medida como facilitadores de la absorción y fijación de otros nutrientes.
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