Es
precisamente en los primeros 36 meses cuando
comienza el autismo infantil y pueden producirse
alteraciones emocionales graves en el futuro,
como la depresión y ciertos trastornos
relacionados con la conducta.
Esta falta de afecto la sufren especialmente
los bebés que deben permanecer un
tiempo en la incubadora. Sin embargo, si
se establecen los lazos de cariño
de los padres en un período corto,
los niños evolucionan positivamente.
|