En general no sabemos vivir y nunca, como ahora, hubo tanta gente enferma. Nosotros, por supuesto, no somos los responsables de los sueldos o las jubilaciones que sólo alcanzan, en muchos casos con suerte, hasta el día quince o veinte. ¡¡Tengo una posible solución!! Usted no puede cambiar el mundo, pero si podría modificar su mundo interno. Manos a la obra. Actúe y proceda “como si fuera” sano/a, alegre, optimista, pudiente y lo que ahora es fantasioso, se podría hacer realidad en muy poco tiempo. Venzamos nuestra mentalidad derrotista y de rebaño. El mundo no es de los pusilánimes. Estamos hechos de lo que comemos, de lo que pensamos y de lo que sentimos. Vayamos a los pensamientos. Si tenemos pensamientos felices, seremos felices. Si pensamos en el fracaso, seguramente fracasaremos ¿y si pensáramos en salud? Póngale la firma: las enfermedades pasarían por al lado nuestro y desengañadas seguirían de largo, hasta encontrar precisamente a los que estaban convencidos que iban a caer enfermos. Se lo digo como médico: todo negativo tiene su positivo. Toda pérdida tiene su ganancia y todo mal tiene su bien escondido. El éxito es la suma de muchos y muchos fracasos. Tomás Alva Edison intentó miles de veces hallar una lámpara que nos diera luz. Él no dijo: “fracasé”. Simplemente opinó que esas experiencias fallidas le indicarían el camino para que sus contemporáneos contasen con ese maravilloso invento. Y así fue.
Tratamientos
Cambiemos el yo por el nosotros.
Brindemos el perdón.
Hagamos de nuestro hogar un templo de amor, de paz, de tolerancia, de diálogo, de respeto y de muy buenos ejemplos.
Desterremos el odio, el rencor, la suspicacia, la ironía, la discriminación. Liberémonos de los sentimientos de culpa. ¿Como? Portándonos decorosamente.
Alejémonos de los pesimistas, de los agoreros, de los necios, de los soberbios y de los que critican sin fundamento. Fíjese. Estos últimos (los criticadores) señalan con el dedo índice: “usted es el culpable”. Con ese dedo apuntan a su criticado y estando con el puño cerrado, con 3 dedos se señalan a si mismos. Ya se entiende quién es el culpable.
No se atormente. ¿Que viene después de la tormenta? Efectivamente: la luz, el sol y la calma.
Si usted asimila todas estas palabras, le llegará el gran cambio. Si decidiese optar por seguir amargándose ¡¡cuidado!! Podría sucederle como a un determinado escorpión. Cuando es molestado por otros insistentemente, se pica a si mismo y se inyecta su propio veneno enfermándose.
Que Dios la/o bendiga.
Osvaldo Kerschen
okerschen@yahoo.com.ar