No escarmentamos aunque los métodos que seguimos para adelgazar tengan, con frecuencia, efectos poco duraderos, y aunque muchos sean contraproducentes. ¿Por qué fracasan la mayoría de dietas y métodos para perder peso que la mayoría de la gente utiliza para adelgazar?, los inconvenientes pueden clasificarse en tres categorías:
El factor salud contra belleza.
El factor alérgico.
El factor calorías dentro contra el factor calorías fuera.
Examinemos más atentamente cada uno, y veremos como los mitos y las malas interpretaciones se cobran su precio.El factor salud contra belleza. Pregunte a 100 personas por qué están haciendo régimen, y 99 contestarán que quieren estar más atractivos, quieren que la ropa les siente mejor, quieren mejorarse a los ojos de su pareja. Están completamente centrados en los aspectos cosméticos de adelgazar. Es raro que una dieta esté motivada por el deseo de vivir más, tener más energía o intentar prevenir el cáncer, diabetes o infartos.
Sin embargo el peso es un factor primordial en la salud general, y está particularmente implicado en la hipertensión, enfermedades cardíacas, algunos cánceres, diabetes, gota, enfermedades de la vesícula, colesterol y triglicéridos altos, inflamación vascular, ataques y debilitación del sistema inmune.
Metas enfocadas mezquinamente, llevan a soluciones enfocadas de la misma manera. El mejor modo de perder peso es centrarse en todos los factores que influyen en el problema, hábitos alimenticios, metabolismo, ejercicio. La pérdida de peso y el mantenimiento a largo plazo deberían atacarse desde todos los ángulos posibles, como un problema de salud, no de belleza. Una vez que el problema del sobrepeso se desvíe de su enfoque obsesivamente cosmético, y se sitúe en la perspectiva correcta como parte de la salud general, puede ser tratado de forma racional, y casi con seguridad, producirá efectos más duraderos.
El factor alérgico
Contar calorías y tratar de sentirse satisfecho y adecuadamente alimentado con ochocientas a mil quinientas calorías diarias es una dura batalla para casi todos. Pero para aquellos con alergia a los alimentos es decir, para casi todos nosotros, tiene obstáculos adicionales.
Las dietas restrictivas, repetitivas o de contar calorías, son todas ellas nocivas para la gente susceptible a las alergias. Como ya hemos visto, la gente con alergias a los alimentos, a menudo necesita seguir comiendo sus alimentos alergénicos para mantener sus síntomas bajo control. Con frecuencia tiene antojos de comidas a las que son alérgicos y cuando no están siguiendo una dieta abusan de ellas. El limitar severamente la cantidad de alimento que pueden comer es terriblemente difícil, si son adictos a dichos alimentos. Se requiere un compromiso y una fuerza de voluntad tremendos para comer sólo una pequeña cantidad de comida adictiva. Además, esto es estresante para el sistema, tanto psicológica como fisiológicamente, ya que el cuerpo está acostumbrado a comer tanta cantidad como necesite de un determinado alimento, con el fin de suprimir síntomas y prevenir síntomas de abstinencia. Demasiada gente piensa de sí misma que, en cierta forma, es moralmente pervertida o débil, porque parece no poder atenerse a una dieta baja en calorías, cuando de hecho, atenerse a una dieta así, en esas condiciones, requiere la naturaleza de un santo.
Además, y porque muchas dietas ignoran la importancia de la variedad, a veces ocasionan alergias donde antes no existían. Esto ocurre porque la mayoría de los regímenes más estrictos no sólo producen desnutrición, sino que también tienden a repetir los mismos y limitados alimentos bajos en calorías una y otra vez, lo que da como resultado un campo abonado para que florezcan nuevas alergias y para que la pérdida de peso se revierta eventualmente. Incluso cuando usted pierde peso temporalmente con esfuerzos sobrehumanos, puede estar añadiendo un par de alimentos alergénicos a su lista, dificultando así el mantenimiento del peso deseado. Al volver una y otra vez a su dieta drástica favorita, mucha gente desarrolla alergias. Incluso hay programas con óptimos resultados y básicamente sanos, que no funcionan en algunos pacientes, ya que crean alergias a los menús repetitivos, alergias que, a menudo, pasan desapercibidas.
La retención de agua crónica, causada a menudo por la alergia a los alimentos, contribuye también al sobrepeso. Perder los últimos tres a cinco kilogramos en una dieta restrictiva de bajas calorías es casi imposible si usted sigue comiendo alimentos intolerados, incluso en pequeñas cantidades. El caso común de mucha gente es ganar de 1 a 3 kg. en un día o fin de semana, y dedicar el resto de la semana a intentar librarse de ese sobrepeso, mientras se maldicen a sí mismos por su autocomplacencia. En la mayoría de los casos, ese sobrepeso es sólo agua acumulada por el cuerpo, en un intento de diluir la inflamación de tejidos producida por los alimentos mal digeridos. Los diuréticos pueden ayudar, aunque abusar de ellos a largo plazo, puede llevar a una pérdida peligrosa de potasio y/o magnesio y puede desencadenar arritmias cardíacas potencialmente letales. Incluso entonces, el cuerpo peleará para retener esos últimos litros de agua. Una vez controladas las alergias retardadas, el cuerpo no necesitará esa protección acuosa, y esos kilos últimos desaparecerán rápidamente.
Finalmente, hay razones para creer que las alergias retardadas, especialmente si existe adicción, tienen como consecuencia ralentizar o paralizar el metabolismo basal (menos calorías siguen ocasionando aumento de peso, grasa).
Hasta que la persona se libre de sus alergias a los alimentos encontrará casi imposible perder todo el peso que quería, y aún más difícil, mantenerse. Mientras siga siendo alérgico, estará combatiendo la compulsión de cebarse en esos alimentos, y además su metabolismo de exceso de calorías será ineficaz, por lo que tendrá que luchar contra la retención de agua y quizá contra un problema relacionado con la misma y potencialmente peligroso: la hipertensión.
Una vez eliminados los alimentos alergénicos de su dieta, los antojos desaparecerán, y no estará siempre combatiendo la necesidad de asaltar la heladera. Con frecuencia nuestros pacientes se asombran de que tras años de tener que echar el candado a la despensa, ya no tienen que pelear consigo mismos para resistirse a la necesidad de comer en demasía. Un paciente decía: “lo más increíble de este programa es que por primera vez desde que tengo memoria la compulsión de comer demasiado ha sido eliminada”.El factor calorías dentro contra el factor calorías fueraEste es uno de los mitos más persistentes y nocivos sobre la dinámica del adelgazamiento: el dar por sentado que cuantas menos calorías se consumen más rápido se adelgaza. Es trágicamente erróneo. De hecho cuanto más frecuentemente y por períodos más largos se someta al paciente a dietas drásticas, cada vez será más difícil perder peso y mantenerse.
Quizás haya usted experimentado el seguir un régimen estricto, perdiendo 1-1,5 kg. La primera semana, 1 kg. La segunda, 0,5 kg. La tercera y cuarta y, después, nada, a pesar del hecho de seguir comiendo los mismos alimentos que la primera semana. Puede que se haya devanado los sesos para recordar si ha hecho trampa con la comida o si se ha descuidado en el cálculo de calorías. Y encima, en el momento que vuelve a su dieta habitual, aunque sea cuidadoso, ese peso reaparece casi instantáneamente.
O quizá tenga usted un amigo a régimen que se queje de que aunque sólo come de 600 a 800 calorías diarias no adelgaza.
Puede ser que se quede estupefacto por el hecho de que ese amigo con 25 kgs. de más no come más que usted.
Hay una explicación lógica para todo esto, y no consiste en que el paciente haga trampas con su dieta o se atiborre en cuanto se queda solo. Nosotros vemos casos como estos todo el tiempo: son las típicas víctimas de la ignorancia sobre la dinámica real del adelgazamiento.
Es un mito que la gente obesa o con sobrepeso coma mas que la gente delgada. Y por tanto es un mito que los obesos coman por causa de neurosis intensas o ansiedad neurótica, miedo o depresión. Los estudios demuestran que las personas con sobrepeso u obesas no son más neuróticas o perturbadas que las demás. Y tampoco son glotones. La diferencia estriba en que por muchas razones: -mala nutrición, intolerancia digestiva a los alimentos, excesivas grasas saturadas o azúcar en la dieta, falta de ejercicio, factor hereditario, demasiadas dietas drásticas, dificultad interna en quemar grasas, etc. no tienen la capacidad de quemar las calorías eficazmente. El problema no es que entren muchas calorías: es que salen muy pocas.
Dr. Domingo Pérez León
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