"Hay una práctica que todavía se mantiene en algunas colectividades y que yo recomendaría como muy importante: dar gracias al Ser Supremo por los alimentos antes de ingerirlos, y comer con felicidad. En muchas oportunidades doy algún alimento a perros vagabundos que merodean mi casa, y los observo comer. Lo hacen con tanta alegría, moviendo la cola y dando gracias con su noble y tierna mirada”
Voy a mencionar a continuación algunos signos y síntomas de mal funcionamiento del hígado: a) la piel puede verse amarillenta, como así también la córnea de los ojos, y también con manchas en el rostro o dorso de las manos, que algunas veces podrían revelar la presencia de exceso de colesterol
b) nariz enrojecida
c) boca pastosa, especialmente al despertar, pudiendo sentir un sabor amargo y aliento desagradable, la lengua puede estar hinchada con una capa amarillenta, blancuzca, obscura y a veces verdosa, puede haber exagerada salivación
d) náuseas, vómitos, falta de apetito
e) gases
f) zonas dolorosas en la parte inferior de las costillas derechas o del omóplato y hombro del mismo lado, especialmente si la vesícula biliar es la afectada, produciéndose gran cantidad de gases que, entre otros síntomas pueden provocar palpitaciones o arritmia cardíaca
g) dolores de cabeza, pesadez, sensación de tener una vincha apretada alrededor de la cabeza, a veces cegueras momentáneas, fatiga mental y depresión nerviosa
h) insomnio, a veces el paciente no se duerme hasta la madrugada por los trastornos digestivos
i) la frecuencia de la orina suele ser mayor de noche que de día y, si ésta es demasiado clara revela la ausencia de pigmentos biliares por perturbación en el proceso digestivo
j) estreñimiento, etc., etc.
Entonces, como consecuencias directas de un mal funcionamiento del hígado, se verá afectada la digestión, la evacuación, habrá espasmos intestinales, colibacilosis, enfermedades parasitarias, enfermedades infecciosas, picores anales, escalofríos, pirosis, desmineralización, probabilidad de anemia y diabetes, obesidad o adelgazamiento, afecciones intestinales o más.
Como consecuencias indirectas, tenemos defectos en la visión, en el oído, piernas hinchadas, afecciones cutáneas, favorece el establecimiento de afecciones reumáticas, desequilibrio glandular, molestias menstruales, neurastenia, afecciones respiratorias, afecciones escleróticas, tendencia a hemorragias, disfunciones del ritmo cardíaco, podría favorecer la esterilidad e impotencia y también la aparición de afecciones cancerosas.
Algunos de los factores que pueden dañar el hígado son: el consumo de alcohol, las grasas animales (también el hígado de bacalao), el exceso de consumo de carnes, medicamentos y substancias químicas que se usan en la elaboración o procesado de los alimentos, margarinas y aceites vegetales muy procesados, el café, el azúcar refinado, las harinas blancas, el tabaco...
Malos hábitos que afectan a este pobre órgano que, hablando folklóricamente, la liga de todos los ángulos: la falta de descanso y la fatiga, los guisos muy elaborados, el comer en exceso, la vida sedentaria, el estrés.
Alimentos que se recomiendan por no afectar el buen funcionamiento hepático: frutas del tiempo y de la zona si es posible; frutos secos (si es posible al sol), cereales integrales (trigo, cebada, mijo, centeno, avena, maíz, sésamo), verduras y hortalizas, tanto crudas como cocidas (mejor cocidas al vapor), plantas aromáticas, aceites vegetales (de primera presión), miel, jugos de frutas hechos en la casa, infusiones medicinales.
Alimentos que se puede consumir con moderación: huevos frescos; lentejas, porotos, arvejas, repostería casera, productos lácteos, sucedáneos del café, mermeladas caseras elaboradas con muy poca o nada de azúcar refinada.
Alimentos perjudiciales: Carnes (toda clase) en exceso, grasas, manteca pasteurizada, caldos concentrados, alimentos enlatados o elaborados en olla a presión, pan de harinas no integrales, arroz blanco, azúcar blanco y edulcorantes industriales, pimienta y condimentos fuertes, leche pasteurizada, bebidas alcohólicas.
Hierbas medicinales que favorecen la función hepática: Celidonia, cola de caballo, carqueja (muy diluída), raíz de espárrago, tomillo, romero, hojas de boj, hojas de olivo, centaura americana y centaura europea; manzanilla, boldo, saponaria, verónica, diente de león, achicoria.
No debemos olvidar, y para finalizar, que también es muy importante el ejercicio físico, la respiración, baños de sol y también recuerde el cepillado y cuidado de la piel y los baños termales cuando están indicados.
Que el Altísimo nos bendiga para vencer todas las emociones negativas que afectan a nuestro hígado y a nuestra vida y que son la envidia, el rencor, el odio, el egoísmo, el deseo de poder y de poseer cada vez más en una ambición patológica y desmedida; que tengamos la capacidad de amar, incluyendo a los que no nos quieren bien, que podamos andar con nuestra frente bien alta sin sentimientos de culpa, que socorramos a los que necesitan de nosotros sin pensar en retribuciones de ninguna clase; que la felicidad de los otros sea nuestra propia felicidad, que nos alejemos del mal y así seamos instrumentos de amor para bien de los que nos rodean. Entonces tendremos paz.