
La Naturaleza es pródiga. Abundancia es el común denominador que rige la vida. Si viviéramos naturalmente a nadie le faltaría lo necesario para vivir. ("Mirad los lirios del campo...").
Somos las personas, con nuestras actitudes, que cortamos los hilos y nos alejamos de la abundancia que nos corresponde.
Por ejemplo: el dinero es una energía. Una energía que se transforma en pan, en leche, o en frazadas.
El fluir de esa energía-dinero se corta de variadas formas. Cuando es acaparado desmedidamente por pocos, en desmedro de los demás. O cuando la persona rechaza esa energía, entregándose al desamparo, o no sintiéndose merecedor de más, o insistiendo en conductas que no lo llevan a nada. Hay muchísimas maneras de cortar el flujo de la energía-dinero. Y cuando alguien se perjudica por ello, se corta la cadena y los demás eslabones padecen también.
Por eso es importante que nos reconectemos con la abundancia y prosperidad que nos pertenecen naturalmente. Sabernos merecedores de una buena vida, sin carencias.
Y es importante que expandamos esta energía de abundancia, que nos pongamos a hacer "rodar la rueda" de la prosperidad para todos.
Cuando damos desinteresadamente a alguien, la vida se las arregla para devolvernos con creces, como si fuera que hacemos una inversión: lo que dimos a algún hermano que necesita, lo recibimos más tarde de alguna manera.
Meditación para la prosperidad
Tengo todo lo que necesito para vivir feliz.
Yo soy próspero y abundante.
Mi naturaleza es la abundancia.
Multiplico todo lo que toco. El cielo me provee.
Convoco a los dioses de la abundancia para que se manifiesten y expandan, expandan y expandan la abundancia por todos los rincones y en toda vida que se manifiesta acá.
Hoy contribuyo a la abundancia general.
Todos crecemos prósperos y felices, como Dios manda.