El
Dr. Matthias Rath nació en Alemania, en 1955.
En 1990, se trasladó a Estados Unidos para
convertirse en el primer Director del Instituto
Linus Pauling de Investigación Cardiovascular.
En 1992 el Dr. Rath llevó a cabo un estudio
en el que se desarrollaba la Medicina Celular. Su
investigación basada en la estructura y función
de las proteínas, le llevó al descubrimiento
del "Código Proteínico",
el otro lenguaje biológico fundamental después
del "Código Genético".
La medicina celular, una nueva comprensión
científica primordial, establece que enfermedades
comunes en nuestras sociedades, como el infarto
de miocardio, la apoplejía o el cáncer,
son consecuencia de una carencia de vitaminas, minerales
y otros biocatalizadores en los millones de células
del cuerpo humano.
Expresa el Dr. Rath:
Comencé en la investigación convencional
profundizando en las causas de las enfermedades
cardiovasculares.
Si el colesterol alto dañase las paredes
de los vasos sanguíneos, lo haría
en todas partes a lo largo de nuestro sistema circulatorio
sanguíneo.
Este sistema se obstruiría por todas partes
y no sólo en el corazón o el cerebro.
En otras palabras, también tendríamos
infartos de la nariz, la oreja, las rodillas, los
codos, los dedos y cualquier otro órgano
del cuerpo. Claramente, este no es el caso.
Posteriormente descubrí que las enfermedades
cardiovasculares son prácticamente desconocidas
en el mundo animal, mientras que entre los seres
humanos es la principal causa de muerte.
El siguiente descubrimiento fue un gran avance para
la salud natural en todo el mun-do. Los animales
producen su propia vitamina C en sus cuerpos, la
cual se necesita para producir las moléculas
de refuerzo de nuestro cuerpo y de su sistema circulatorio
llamadas colágeno.
Cuanta más vitamina C, más colágeno,
más estabilidad para las paredes de nuestros
vasos sanguíneos, menos infartos.
Los animales raramente tienen infartos porque producen
cantidades suficientes de vitamina C.
Los seres humanos no podemos producir ni una sola
molécula de esta vitamina y, frecuentemente
obtenemos muy pocas vitaminas de nuestra dieta,
arriesgándonos a que nuestro sistema circulatorio
se debilite y exponiéndolo al desarrollo
de depósitos.
Estos depósitos se desarrollan primordialmente
en zonas donde nuestros vasos sanguíneos
están expuestos a estrés mecánico,
como las arterias coronarias del corazón
al latir.
Esta serie de descubrimientos fue tan convincente
que no sólo explicaba por qué los
animales no sufren infartos y las personas sí,
sino también por qué sufrimos ataques
al corazón y no de nariz.
Mientras tanto, datos de investigaciones y estudios
clínicos confirmaron más allá
de ninguna duda estos impresionantes hallazgos.
El descubrimiento acerca de la naturaleza de las
enfermedades cardiovasculares, que es la causa de
los infartos y los derrames, fue sólo el
principio. Al entender que las vitaminas, los minerales,
algunos aminoácidos y elementos traza se
necesitan como "gasolina" biológica
para millones de células de nuestro cuerpo,
se hizo obvio que mediante la aplicación
de este conocimiento no sólo se podían
prevenir las enfermedades de las arterias coronarias
y los infartos, sino también varias de las
enfermedades más comunes en la actualidad.
Mediante el suministro de una cantidad óptima
de estos micronutrientes en nuestra dieta diaria,
o bien complementando nuestra dieta, se puede en
gran medida prevenir las siguientes enfermedades:
hipertensión (causada por la deficiencia
a largo plazo de micronutrientes en células
de las paredes de los vasos sanguíneos),
insuficiencia cardíaca (deficiencia de micronutrientes
en células de los músculos del corazón)
así como arritmias, problemas circulatorios
por diabetes y otros.
Otro descubrimiento significativo fue el modo natural
de detener la propagación de las células
cancerosas en el cuerpo. Hacía algunos años,
publiqué información de que todas
las células cancerosas, independientemente
del tipo de cáncer que sea y en qué
órgano haya comenzado, se propagan de la
misma forma.
Usan "tijeras biológicas" (enzimas)
que son capaces de cortar a través de las
moléculas de los tejidos (colágeno)
de nuestro cuerpo.
Cuanto más agresivo es el tipo de cáncer,
más enzimas colágeno-digestivas de
este tipo produce.
Se puede disminuir o detener completamente esta
producción desmesurada de enzimas usando
los aminoácidos lisina y prolina, combinado
con vitamina C y algunos otros micronutrientes.
Recientemente nuestra investigación ha establecido
que todos los tipos de células cancerosas
estudiados se pueden bloquear aprovechando esta
sinergia de nutrientes al bloquear la acción
de estas enzimas.
En Europa y América ya existen decenas de
miles de pacientes con cáncer que se aprovechan
de esta forma natural de prevenir y tratar esta
enfermedad.