Antiarrugas: Pelamos una manzana y la licuamos con una yema de huevo.
Para pieles grasas: Licuamos un pepino con una cucharada de leche. También sirve como blanqueadora.
Rejuvenecedora: Batimos unos minutos una yema de huevo y mezclamos con una cucharada de avena.
Peeling natural: Hacemos puré una cucharada de palta y la mezclamos con dos cucharadas de jugo de limón y una cucharada de avena arrollada extrafina. Dejamos 15 minutos, retiramos y tonificamos con jugo de limón recién extraído.
De algas y arcilla: Un excelente remedio para pieles envejecidas, con acné, o con exceso de grasa.
La frecuencia de aplicación será de 1 vez a la semana. El tiempo de contacto con el rostro y cuello no deberá sobrepasar los 20 minutos. Hay que retirarlas con agua tibia, sin arrastrar los músculos, y a continuación colocar una crema hidratante.
Para el cabello
Las decocciones de ortiga y cardo activan la circulación periférica del cuero cabelludo. También las frotaciones con aceite de ricino para revivirlos. Y el clásico lavado con yema de huevo en lugar de champú, para estados de gran debilidad capilar.
Y más secretitos...
Nada mejor que recurrir a la antigua sabiduría de las mujeres de todos los tiempos para dar vida y brillo al cabello.
La infusión de hojas de nogal, por ejemplo, fortalece y tonaliza los cabellos oscuros.
La manzanilla ayuda a mantener el tono claro y el brillo de los cabellos rubios y castaños. El perejil bien picado, macerado en jugo de limón, da fuerza a los cabellos débiles.