Cotidiana, común, casi diríamos que no falta en ningún hogar; sin embargo la cebolla tiene sus adoradores, que se reúnen en el mayor secreto en algún bosque de los alrededores de París, pero, y esto es mucho más serio, fue divinizada por los egipcios, que la hacían entrar en buen número de sus preparaciones medicinales. Como la col (repollo) o el berro, constituye ella sola una auténtica farmacia. Diurética, estimulante, antiescorbútica, afrodisíaca, tiene además la reputación de secundar poderosamente las curas de adelgazamiento, al tiempo que favorece la longevidad.
La mejor manera de comerla es, naturalmente, cruda. Algunas personas no consiguen sin embargo soportar su poderoso aroma. Pueden no obstante sacar provecho de todas sus cualidades, regalándose con una sopa de cebollas muy reconstituyente.
Para bajar de peso: Vino de cebollas
El régimen que estemos realizando, podrá ser completado bebiendo cada día un vaso pequeño de vino de cebollas preparado del siguiente modo:
Picar muy finas cuatro o cinco cebollas grandes, ponerlas a macerar en un litro de vino blanco, en el cual se habrán disuelto 100 gramos de miel; guardar dos días agitando frecuentemente la mezcla. Filtrar y conservar al fresco en una botella bien tapada.
Jean Michel Pedrazzani
De: Los remedios de la abuela
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