La
exhibición es la clave
La exhibición conforma lo que se llama el merchandising
visual. Ese aspecto es bastante pobre en las dietéticas.
No lo tomen a mal. (Les digo cómo viene la
mano y por qué no hay que tomarlo a mal). Actualmente,
vivimos bajo una verdadera revolución visual.
Sea en Internet, en la moda, en los negocios. Por
lo tanto, estamos constantemente compitiendo con otros
establecimientos que están concebidos dentro
de ese gran oleaje visual.
Tres
aspectos para exhibir
En la nota de hoy (y en la próxima) vamos a
tocar 3 puntos importantes de la exhibición;
son ellos:
1. Número adecuado de facings
2. Exhibición por categoría y familia
3. Los diferentes niveles de exhibición (en
la próxima)
Número
adecuado de facings
Facing es el nombre técnico para el número
de caras (o frentes o frontales) que debe tener un
producto en exhibición. Gran parte de la fichas
se juegan aquí. Eso yo lo fui aprendiendo,
primero por experiencia propia y luego consultando
autores, estudiosos del tema. Existen investigaciones
científicas sobre el umbral de percepción
de un producto frente a frente con el público.
Son estudios sobre la psicología de la percepción
humana y, por lo tanto, no advienen de un “a
mi me parece”.
Todo arranca por el número de frentes. Sinceramente,
aquí viene al caso el cuánto hay que
exponer en la góndola. Hemos visto productos
con “1” frente (por si la gente me lo
pide). Tengamos presente que existe un número
mínimo de frentes para la percepción
y que, por debajo de ese número, el cliente
ni siquiera percibe el producto. Por ejemplo, yo que
voy a muchas dietéticas, las cuales quieren
vender el Clini, siento que tienen real interés
en venderlo, pero al llegar a la góndola, constato
que le han asignado “un solo frente”.
Entonces pienso: “ya entendí, aquí
no pasa nada”. Los estudios muestran que, por
debajo de 4 frentes, el resultado es pobre, no se
percibe, no existe. Eso es válido para todos
lo productos, pero la cosa se pone más grave
al trabajar con suplementos dietarios, cuyos estuches
son chicos, muchos de ellos pensados para farmacias
y otros ni siquiera pensados (por así resumir
mi asombro).
Ahora, amigo lector, piense en la veces que usted,
en un supermercado, estuvo buscando una salsa de soja.
Se paseó de un lado a otro sin encontrarla
y tuvo que acudir al repositor. ¿Por qué?
Respuesta sencilla: el número de “facings”
está por debajo del umbral de percepción,
es decir, inferior a 4.
Dictando
cátedra
En este caso, quiero resaltar el buen trabajo de “facings”
en la Dietética “El Molinillo”
de Castelar. Pude registrar que llegan a tener 7 frentes
para las tostadas “Ceral sin sal” y otros
tantos de facings para los otros gustos de la misma
marca. Hablando de gustos variados, es un gusto encontrarse
con una exhibición tan prolífica y que
genera tan buenos resultados.
Usted podrá inquietarse y preguntar ¿qué
pasa si tengo poca superficie? En tal caso, limite
el número de productos a trabajar. Es mejor
vender mucho de algo que vender poco de todo. ¿Parece
un juego de palabras? No lo es, pero sí es
una colocación conceptual de la microeconomía.
Todo
tiene un límite
Obviamente que el número de frentes puede extenderse
hasta un determinado punto, luego del cual se satura.
Ese número es 12. Por lo tanto, vamos a resumir:
-Umbral de percepción mínimo: 4 facings
-Umbral de percepción adecuado: 8 facings
-Umbral de percepción máximo: 12 facings
Exhibición por categoría y familia
En la góndola, el producto será exhibido
por categorías. Por ejemplo: la categoría
“galletitas”. Por su turno, la categoría
está conformada por un conjunto de familias
y subfamilias. Para trabajar sobre ejemplos:
-categoría: galletitas
-familia: de salvado, de gluten, de avena y otras
-subfamilia: salvado con sal, salvado sin sal
Todo
apunta a facilitarle la vida al cliente
Imagine usted que el cliente llega, mira el conjunto
y sobre ese conjunto, elige. Entonces, como para redondear
el concepto: cada producto debe estar con sus parientes.
He visto barbaridades, donde se exhibe por marca,
por proveedor. Eso yo lo he visto con mis ojos, en
importantes dietéticas de Capital. Y cuando
le observé ese hecho, me contestaron: ¿Pero
qué tiene de malo?. Estimados: la cosa no debe
ser colocada en términos de oposición
entre bueno y malo, pero sí entre lo que es
merchandising y lo que no lo es. La ubicación
de productos por proveedor es una práctica
que nos atraviesa y eso es muy útil para el
depósito, para la trastienda pero no para el
cliente. También he constatado casos en que,
directamente, no se exhibe, porque “el cliente
igual lo pide”. Este es un pensamiento de almacenero
del pasado, tuvo su vigencia, tuvo su época,
es honorable, pero no es adecuado para los tiempos
del zapping, para los tiempos de la revolución
visual.
Helio
Perotto
helioperotto@gurfi.com.ar
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