Es
la "Hidrogenación" el mayor desastre
causado por el hombre en los alimentos
Según
un informe de la redactora Rekha Balu, para “THE
WALL STREET JOURNAL”, el “translípido”,
el miembro más desagradable pero menos conocido
de la familia de los ácidos grasos, se encuentra
en muchas marcas populares de alimentos, aunque
no se menciona en la etiqueta de los productos.
Ahora está saliendo a la luz pública.
Este tipo de grasa tiene las características
de dos importantes categorías de lípidos:
saturados y no saturados. No sólo aumenta
el nivel de colesterol “malo”, como
lo hace la grasa saturada, sino que además
puede reducir el nivel del “buen” colesterol
en la sangre.
Los translípidos se crean cuando se agrega
hidrógeno al aceite vegetal
Este proceso, llamado la hidrogenación parcial,
crea una grasa con la misma consistencia que la
grasa animal, como la margarina, por ejemplo.
En general, cuando más dura o sólida
es la grasa, tanto más saturada es, como
la manteca.
En el número anterior de convivir, publicamos
la nota “Elegir grasas de calidad”,
en la que sus autores –María C. Castells
y Néstor Palmetti– dicen lo siguiente:
“Mucho más grave que la refinación
de los aceites, resulta su hidrogenación.
Este proceso permite transformar aceites baratos
(básicamente soja) en materia prima industrial
(margarina) de bajo costo, mayor practicidad (se
logran texturas a voluntad) y superior conservación
(saturados de gran resistencia al enranciamiento).
Hoy en día todo lo industrial (panificados,
lácteos, golosinas, helados, chocolates,
papas fritas, etc.) se hace con aceites hidrogenados.
El problema para la salud radica en que la hidrogenación
transforma estructuras moleculares naturales (que
el organismo necesita para construir membranas celulares
y hormonas), en otras artificiales (que no existen
en la naturaleza) de consistencia similar al plástico.
Estas estructuras (llamadas trans) provocan infiltración
de grasa en el hígado, esclerosis de la aorta,
incremento del colesterol malo (LDL), mayor riesgo
de infarto, hipercolesterolemia, candidiasis, arteriosclerosis
y trastornos celulares relacionados con el envejecimiento”.
Actualmente los consumidores preocupados por la
grasa escudriñan las etiquetas para ver si
los productos contienen grasas saturadas, que elevan
el nivel del colesterol “malo”, causando
así una acumulación de depósitos
grasos en las arterias...
Mientras tanto, prolifera el aceite vegetal parcialmente
hidrogenado como ingrediente en productos como helados
o quesos crema bajos en grasa. Se convirtió
además en el aceite de cocina preferido de
los restaurantes de comida rápida, a los
que se había presionado a dejar de usar grasas
animales o aceites con alto contenido de grasa saturada,
para freír.
Hoy, en EE.UU. y Canadá, los productos que
contienen aceites vegetales hidrogenados, deben
anunciarlo en sus etiquetas. Incluso en Dinamarca
están prohibidos.
Extrañamente, hasta la fecha en Argentina
no hay normas de rotulación y estos mismos
productos se venden con la inscripción: “Libres
de colesterol”, o “Totalmente natural”.
¿?