Gobierno Mundial y Liderazgo |
El
mundo ha llegado a un nivel de estancamiento y el
empeoramiento de la situación está poniendo
a la vista la futilidad de las ideas modernas.
El puro intento de dividir la sociedad en estrechas
consideraciones raciales, religiosas o nacionales,
es defectuoso y ha sido la causa de miserias perennes.
La O.N.U se ha convertido en plataforma para las maniobras
diplomáticas de las superpotencias.
Las naciones capitalistas están sufriendo de
contradicciones internas; las naciones comunistas
están desintegrándose constantemente
en diversos bloques, y las naciones del tercer mundo
se hallan deshechas por las luchas y se han convertido
en campo de juego para las superpotencias.
Es por esto que se hace imperativo reorientar la sociedad
humana y establecer un gobierno mundial que equilibre
el poder político.
Un gobierno mundial es la única solución
para acabar con las guerras y las guerras frías
que están siendo constantemente alimentadas
por la propaganda nacionalista.
Descartando toda estrecha consideración religiosa,
racista y nacionalista, se debería dar importancia
primaria al humanismo.
“El humanismo es cosmopolita. No va tras un
internacionalismo utópico que presupone la
existencia de estados nacionales autónomos.
Una Commonwealth cosmopolítica de hombres y
mujeres libres es una alternativa posible.
Sería una comunidad espiritual, no limitada
por las fronteras de Estados Nacionales, capitalistas,
fascistas, comunistas o de cualquier otra índole;
los cuales desaparecerán gradualmente bajo
el impacto del humanismo cosmopolítico”.
El Universo es como una gran familia asociada. La
paz y la tranquilidad dependen de una bien enlazada
estructura socio-económica con visión
ideológica.
En ambas sociedades, capitalista y comunista, los
valores materiales han impuesto las normas del sistema
moderno.
Es indispensable una revolución cultural y
espiritual, que traiga un cambio en la sicología
colectiva.
Pero, ¿quiénes pueden ser los pioneros
de tal revolución social?. No podemos esperarlo
de los políticos profesionales. Hombres y mujeres
espirituales, que no han hipotecado su consciencia
delante de ninguna idea limitadora, deben ser las
custodias de tal revolución.
Aquellos que están establecidos en el sentimiento
universal, que han fundado sus vidas en valores morales
y que están listos para emprender la guerra
contra toda visión estrecha y ataduras esclavizantes;
serán los pioneros de esta revolución,
serán los nuevos líderes.
La personalidad combativa incluirá cualidades
como honestidad, sinceridad, visión humana,
coraje, iniciativa, veracidad, actitud de servicio,
etc.
Esta es la concepción de liderazgo espiritual.
Shubhankar
Kumar
Prof. Hindú
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Tapa
de la Edición Impresa |
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convivir Marzo 2010 |
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