Algo
así como decir que las cosas existen sólo
cuando son observadas.
1.
No existe la realidad en ausencia de observación.
2. La observación crea la realidad.
Pero
surge la pregunta entonces de ¿qué
es una observación? O ?cuáles son
las características que una observación
debe tener para poder crear la realidad? La respuesta
surge con la máxima del físico John
Wheeler, que separa lo real de lo no real diciendo:
Ningún fenómeno es un fenómeno
real hasta que el mismo es observado.
Esta creencia de que la realidad es creada por el
observador si bien puede ser común en el
campo de la filosofía, no lo es en el campo
de la física, por lo menos no lo era hasta
la aparición de la física cuántica.
La
realidad es un todo indivisible
El mundo físico, a pesar de mostrarse como
un conjunto de partes, con límites entre
dichas partes constitutivas, es un todo inseparable
e indivisible: todo afecta a todo. Es así
que si bien el observador puede crear la realidad,
el observador es parte del todo y no algo separado.
No se puede mantener -según dicen los partidarios
de este concepto de realidad- una separación
en el mundo entre una realidad objetiva y nosotros
como observadores conscientes. Objetos y sujetos
se han convertido en inseparables unos de otros.
Esta no separabilidad del mundo cuántico
no tiene nada que ver con la idea sistémica
de los clásicos, donde todo estaba interconectado.
Esta realidad de un todo indivisible es diferente,
de manera tal que no estará relacionada ni
espacial ni temporalmente. Es como si armáramos
un cubo de resortes, donde no importa donde toquemos,
repercute en toda la estructura así armada
instantánea o casi instantáneamente.
Esta idea de realidad está en línea
con una visión holística propia de
los orientales.