El calcio es un elemento
esencial en la constitución de los huesos
y dientes. Además participa en varios procesos:
• Regula la excitabilidad neuromuscular y
asegura la capacidad de contracción de los
músculos. En ambas funciones también
interviene el magnesio.
• Interviene en el proceso de coagulación
de la sangre.
• Ayuda a regular el ritmo cardíaco.
• Actúa en la permeabilidad capilar.
El
90% del calcio presente en el organismo humano se
encuentra en los huesos y los dientes. Al contrario
de lo que se supone popularmente, el hueso no es
una estructura inerte: está vivo y se ve
sometido a continuos cambios. Esto quiere decir
que actúa como un verdadero “almacén”
de calcio. De tal manera que si las necesidades
de este mineral son superiores al aportado por la
alimentación, el organismo recurre al depósito,
que está en los huesos.
El
ser humano tiene necesidad de 800 mg. a 1 gr. de
calcio por día. Pero las cantidades se incrementan
en los niños y las mujeres. Estas últimas,
muy especialmente durante el embarazo y lactancia,
y cuando practican actividades deportivas. Y particularmente
durante la menopausia, cuando deben seguir una dieta
de prevención de la osteoporosis, entre otras
posibles dolencias. En estos casos se aconseja hasta
1,5 gr. por día.
El calcio se obtiene, fundamentalmente, de la leche
y sus derivados (quesos y yogur), la clara de huevo,
los vegetales verdes (espárragos, legumbres
frescas, repollo, coliflor, semillas de sésamo,
nueces, higos) y pescados (sardinas, salmón,
etc.).
Pero recuérdese que sólo una pequeña
parte del calcio ingerido es absorbido por el cuerpo:
aproximadamente, el 15%. He aquí entonces
que no sólo hay que abastecerse suficientemente,
sino que también se debe atender a las condiciones
para su asimilación.
La absorción intestinal del calcio es muy
favorecida por:
• Un buen nivel de proteínas y aminoácidos
en la dieta.
• La presencia de lactosa, que es el azúcar
de la leche.
• La vitamina D.
Una
alimentación pobre en proteínas y
aminoácidos lleva a que la absorción
del calcio se reduzca a un 5%. Por otra parte, el
depósito y la fijación en los huesos
depende de varios factores:
• Alimentación rica en calcio y aminoácidos
de alto valor biológico. Si se sospecha carencia,
se debe tomar una buena suplementación.
• La acción de la vitamina D, que se
sintetiza en la piel por efectos de los rayos solares.
Y que además está presente en el hígado,
los aceites de pescado, la leche, los huevos, etc.
• La actividad física y el esfuerzo
corporal, que mantienen activos a los músculos
y aumentan la masa ósea. Recordemos que la
vida sedentaria debilita músculos y huesos.
• La acción de las hormonas: a) Estrógenos,
que disminuyen notablemente en la menopausia; b)
Testosterona, con la cual ocurre algo similar en
los hombres, aunque en un menor nivel; c) Calcitonina,
segregada por la glándula tiroides; d) Paratohormona,
producida por la paratiroides.
La
clave del rendimiento
El magnesio actúa junto al calcio en la dinámica
muscular. No es casual que más del 50% del
magnesio que se encuentra en el organismo se localice
en los huesos, unido al calcio y al fósforo,
junto a los que participa del proceso de mineralización
ósea. Más del 25% de este mineral
se aloja además en los músculos; de
allí la importancia de su presencia para
facilitar la contracción y la prevención
de calambres, las contracturas y la fatiga muscular.
El magnesio actúa como cofactor enzimático
para los fenómenos energéticos celulares,
relacionados con el metabolismo energético
(el de los carbohidratos y las grasas).
El requerimiento diario de este mineral tan importante
para la performance deportiva es de 350 a 500 mg.
Pero cuando se realizan sobreesfuerzos físicos
o hay agotamiento por estrés, se aconseja
suplementar. Esto último es aún más
necesario en casos en que el ingreso de magnesio
por alimentación sea insuficiente o dudoso.
El magnesio se obtiene de los vegetales de color
verde oscuro, cualidad que facilita su identificación
porque está relacionado con el pigmento de
la clorofila. También se halla en los cereales
integrales, en los frutos y la semillas, las legumbres,
las almendras, el maní, el chocolate, etc.
Es importante respetar el equilibrio entre estos
dos minerales, que podrían considerarse “la
pareja de oro” del deportista: El aporte de
calcio debe doblar al de magnesio para conseguir
una mejor asimilación de este último.
Bien lo de muestra la naturaleza sabia como de costumbre
con las dolomitas, formaciones pétreas compuestas
por calcio y magnesio en esta proporción,
tan adecuada para el ser humano.
Para finalizar, insistamos en que una alimentación
sana aporta toda la riqueza de sus nutrientes. Pero
también, que no se puede olvidar a los grupos
de riesgo, donde una correcta suplementación
no sólo es conveniente, sino casi imprescindible.
Dra.
Ruth Groisman
La
Dra. Ruth Groisman es asesora del área científica
y tecnológica de la Cámara de Comercio,
Industria y Producción de la República
Argentina, bromatóloga de la Cámara
de Fabricantes de Alimentos Dietéticos y Afines,
y asesora científica de Nutrifarma